Análisis detallado de capítulos clave de Mentes Criminales: cimientos y evolución de la Unidad de Análisis de Conducta

Un chico completamente demacrado, pero vivo, aparece en un desierto de Arizona. Morgan deberá utilizar algunas enseñanzas relacionadas con su pasado para lidiar con él. El equipo busca a su secuestrador, ya que otro joven se encuentra en paradero desconocidoSéptima temporada de la serie sobre la Unidad de Análisis de la Conducta, una sección del FBI que atiende al comportamiento del criminal para estrechar el cerco sobre él.

Cuando no hay suficientes pistas en un caso, el FBI acude a esta división, ya que estudian el comportamiento del asesino tanto en la escena del crimen como en su entorno laboral, familiar y de ocio.

Equipo y liderazgo: fundamentos y continuidad de la Unidad

El elenco habitual de la serie está compuesto por estrellas de la talla de Joe Mantegna (''El padrino III''), quien se unió al equipo para sustituir a Jason Gideon a partir de la tercera temporada, Thomas Gibson (''Chicago Hope''), Shemar Moore (''Más que amigos, hermanos''), Matthew Gray Gubler, Kirsten Vangsness, A.J. Cook y Paget Brewster.

El equipo de la Unidad de Análisis de Conducta del FBI se enfrenta a un nuevo y peligroso criminal que utiliza la tecnología para cometer sus crímenes. El equipo, liderado por David Rossi, debe ...

Enfrentamientos con criminales complejos: tecnología, psicología y vulnerabilidad

En esta temporada, los agentes se ven obligados a confrontar sus propios demonios personales mientras persiguen a criminales astutos y violentos. Esta temporada final culmina con la captura de algunos ...

El equipo de la Unidad de Análisis de Conducta sigue enfrentando casos oscuros y complicados mientras persiguen a asesinos en serie y criminales peligrosos. El equipo, liderado por el agente ...

Huida, explosiones y persecución: el juego del gato y el ratón

A pesar de los esfuerzos del equipo, Peter Lewis ha escapado. Lejos de ser lo único que ha hecho, Lewis ha puesto una bomba en un coche que ha herido de gravedad a la Unidad de Análisis de Conducta, ...

Es la hora de la caza. Tras la huida de trece criminales de una prisión de máxima seguridad; el equipo debe encontrarlos. Impulsados por todos los daños causados al final de la temporada previa, ...

gráficos de víctimas y persecución policial

Impacto personal y cambios de plantilla: JJ, Reid y nuevas incorporaciones

La Unidad de Análisis de la Conducta sigue en movimiento. Mientras JJ abandona el equipo temporalmente debido al inminente nacimiento de su segundo hijo, hay una nueva incorporación a la Unidad. Se ...

Dos capítulos de la temporada anterior, "Ángeles" y "Demonios" han causado muchos daños al equipo. Reid sigue traumatizado por el disparo recibido e intenta recuperarse física y mentalmente. ...

Persistencia ante pérdidas y traumas: el costo humano de resolver crímenes

La Unidad ha sido golpeada, pero no derribada. A pesar de los múltiples abandonos y de la situación de Reid, absolutamente abatido tras el asesinato de su mujer a manos de The Reaper; el equipo ...

Un enemigo poderoso y simétrico: crimen imitador y desafío inédito

En esta temporada, la Unidad de Análisis de Conducta se enfrenta a un hecho desconocido hasta ahora: un solo enemigo. Un enemigo poderoso, que ejecuta e imita crímenes ya resueltos por el equipo. Se ...

Unidad en acción y decisiones éticas: lealtad y prioridades

La Unidad de Análisis de Conducta sigue resolviendo crímenes. Y, lo más importante, sigue unida. Tras la difícil decisión entre la Unidad o el pentágono, Emily escoge a la primera. No será la ...

Relanzamientos y nuevas dinámicas: incorporación de Ashley Seaver

La Unidad que conoce mejor que nadie como opera un asesino ha vuelto. Y no lo ha hecho sola. Ashley Seaver se incorpora al equipo encargado de resolver crímenes. Ashley es una joven cadete que entra ...

Consecuencias psicológicas y detonantes traumáticos

Los eventos sucedidos en "To Hell and Back" dejan al equipo trastocado psicológicamente, especialmente Hotch, que se encuentra en la fina línea entre la vida y la muerte. La unidad, motivada por ...

Despedidas y sacrificios: Gideon y el peso de la culpa

Uno de los miembros más destacados de la Unidad, Gideon, no ha podido soportar el sentimiento de culpa tras el homicidio de su amiga e, incapaz de dedicarse a otros casos, abandona el equipo. El ...

Renovación institucional y fundación de la agencia

La tercera temporada de Mentes Criminales arranca con la incorporación al equipo de David Rossi, un hombre con un gran temperamento que se encargó, junto a su equipo, de fundar la agencia. Esta ...

Resolución de casos y liderazgo colaborativo

La resolución de crímenes prosigue para la Unidad de Análisis de Comportamiento. El equipo, liderado por Hotch, Elle y un Gideon que intenta con todas sus fuerzas tratar los casos como si fueran ...

Geografía de los casos y el alcance federal

Cuando los casos llegan a un punto muerto en el que el avance es imposible, el FBI recurre a la Unidad de Análisis de conducta de Quantico, localizada en Virginia. La particularidad de este organismo ...

Memorias y impacto de quince años en antena

Si por algo se ha caracterizado Mentes criminales durante los quince años que se mantuvo en antena fue por su capacidad de generar casos que, cuando piensas en ellos, todavía te provocan un escalofrío de inquietud. El equipo de la Unidad de Conducta del FBI se ha encontrado literalmente de todo en sus investigaciones. Todavía con Gideon al frente, e inmersos en todo el drama con Elle Greenaway, el equipo se movilizaba para investigar los asesinatos a golpes de unos menores en un pueblo de Arizona. Y si ya es malo cuando las víctimas son niños, es todavía peor cuando el sudes (o sujeto desconocido) también lo es. Nos dejó helados descubrir que detrás de los asesinatos estaba un crío, interpretado por Cameron Monaghan, que los había tenido a todos en jaque. Afotunidad, eran las primeras temporadas y todavía quedaba un mínimo de espacio para la esperanza y conseguían llegar a tiempo de detener el siguiente asesinato que, por cierto, hubiera sido el del personaje de una jovencísima Elle Fanning.

Repasemos los ingredientes de este episodio: por un lado, tenemos apagones en el centro de Los Ángeles, que todos sabemos que la falta de luz en una gran ciudad rara vez trae algo bueno; por otro, tenemos al actor del Pennywise original, Tim Curry, en el papel del asesino en serie; y para terminar de rematar el asunto, el detective que lleva el caso fue una de las primeras víctimas del sudes. Los juegos crueles son requisito casi indispensable para aparecer como sudes en Mentes criminales, pero desde luego este se lleva la palma.

Tres chicas, amigas del alma, deportistas y con un futuro brillante por delante son secuestradas y encerradas en un búnker. Tobias Hankel trajo a los seguidores de Mentes criminales y al pobre Doctor Reid por la calle de la amargura. El sudes, interpretado por un James Van Der Beek muy lejos aquí de sus tiempos como Dawson, secuestraba, torturaba y casi mataba al personaje interpretado por Matthew Gray Gubler con una saña increíble. La angustia iba en aumento mientras el equipo solo podía mirar el calvario por el que estaba pasando su compañero y amigo, al menos hasta que el propio Reid fue capaz de ir dándoles pistas de dónde se encontraba retenido.

Ponemos ambos episodios juntos porque, aunque sin duda el segundo es el que nos tuvo al borde del asiento, para disfrutarlo y entenderlo en su totalidad es indispensable ver ambas partes. Es un episodio oscuro, inquietante y el punto de partida de la mala racha in crescendo que iba a vivir a partir de ese momento el Doctor Reid. Todavía no hemos superado Mosley Lane. En este episodio conocíamos a los Roycewoods, una familia de apariencia normal - remarcamos lo de “apariencia”- que adoptaba varios niños a lo largo de una década.

100 trae de vuelta a “El Destripador”, uno de los villanos más icónicos de Mentes criminales. ¿Os imagináis ir al psiquiatra o psicólogo para superar una fobia, pero que el terapeuta en su lugar decida utilizar tus peores terrores contra ti? Es el material del que están hechas las pesadillas y justo lo que hace el sudes en este episodio. ‘Sr. Matthew Gray Gubler es también el responsable de este episodio y cualquiera que se haya pasado por sus redes sociales sabrá que el hombre tiene debilidad por las imágenes extrañas e inquietantes, así que no sorprende a nadie que el episodio tenga una ambientación de las que te hace mirar de vez en cuando a tus espaldas… por si las moscas.

Tres personas acusadas de asesinato afirman haber sido atacadas por un monstruo de garras afiladas y, además, no recuerdan nada de lo que ocurrió durante los asesinatos. De todo tenía el episodio: alucinaciones, control mental… Durante un momento parecía que iban a hacer un crossover con Sobrenatural y los Winchester iban a llegar a salvar el día, porque aquello no había quien lo explicara racionalmente. Y hablando de capítulos que no podemos olvidar, este todavía nos pone los pelos de punta. No recomendamos verlo a la hora de comer.

Todo comienza bastante normal, en los estándares de la Unidad de Análisis de Conducta, con el equipo camino a Florida para investigar el asesinato de una mujer a la que han encontrado muerta en el río con un montón de símbolos satánicos. Por si esto no fuera suficiente, también le han cortado todos los dedos; pero no pasa nada, en su estómago encuentran otros diez…de personas distintas. El sudes no había tenido otra idea mejor que cortar los dedos de las personas que asesina para alimentar a sus futuras víctimas. Evidentemente, en seguida se organiza una partida de búsqueda en la que animan a todo el mundo a participar sabiendo que el criminal va a intentar insertarse en la investigación. Al final identifican al asesino como un hombre llamado Floyd Feylinn Ferrel (Jamie Kennedy). Como no ha pasado demasiado tiempo desde la desaparición, creen que todavía están a tiempo de salvar a Tracey, hasta que Floyd habla con su sacerdote y le dice que, como Dios, Tracey Lambert también está en todos. El capítulo abría con una horripilante e inquietante imagen: una marioneta humana, con rostro de papel maché, baila y se contorsiona al ritmo de Where is my mind de los Pixies. Y a partir de ahí la extrañeza, lo gore y el horror no dejan de incrementarse. Brad Dourif, Grima en El señor de los anillos y por tanto con sobrada experiencia para darnos repelús del bueno, da vida a Adam Rain. Rain era hijo de un famoso titiritero de los 60, ambos fueron atracados y él cayó en un coma profundo del que despertó cincuenta años después con la cabeza un poco más allá que acá. En un intento de “arreglar” lo que sucedió entonces, ahora quiere crear una gran representación de guiñol con títeres humanos.

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