Como podemos ver la combinación elegida resulta muy vistosa, la colocación en cartabón sobre una primera línea de azulejos colocados al hilo queda realmente espectacular, sacándole el máximo partido al material del que se dispone. Los pilares van con ingletes, así mismo podemos apreciar la junta de 3 mm (que se consigue usando crucetas de pvc de la citada medida), la lechada usada es de color grafito (negro tirando a gris oscuro) extendiéndose con llana de goma y limpiándose con esponja húmeda.
En el baño una vez eliminado el alicatado antiguo y preparado el soporte eliminando imperfecciones y restos de elementos que pudieran entorpecer nuestro trabajo, se procede a alicatar con azulejos cuyo formato es 20x20 cm. aunque a la vista una vez enlechado da una apariencia distinta y podemos ver azulejos de una medida distinta 10x10 cm, esto es así por que el azulejo de 20x20 cm lleva un par de ranuras en cruz que lo dividen en cuatro partes iguales dando la sensación que se han colocado azulejos mas pequeños.
Esta foto nos ilustra la combinación elegida para el alicatado de este baño que es como sigue: se colocan los azulejos al hilo (colocación más habitual) hasta el metro de altura, sobre el que se coloca una cenefa de flores en tonos marrones de 10x10 cm entre dos listelos o molduras en marrón claro de 2x10 cm, a partir de aquí se colocan los azulejos al cartabón separándolos nuevamente con un listelo marrón claro de unos azulejos colocados al hilo que llegan al techo. La complicada combinación elegida, la gran cantidad de piezas distintas a colocar, las dos formas distintas de colocación de los azulejos (al hilo y al cartabón), unidos a la complicada planta del baño hicieron que este trabajo fuese el más complicado de la obra.
Detalle de un rincon, donde podemos ver claramente las dos formas de colocar los azulejos empleados en el alicatado de este baño: por debajo de la cenefa de flores podemos ver la colocación al hilo y por encima de la misma podemos ver la colocación al cartabón. Tras hacer el reparto y replanteo comenzamos el primer paño de alicatado, donde podemos ver como queda. Hasta el metro de altura se alicata al hilo, sobre el que se coloca a modo de cenefa entre dos listelos de color marrón una combinación al cartabón siendo la pieza entera marrón también.
Texturas, color y simbolismo. Vamos a hacer un recorrido por los azulejos de la Alhambra, ¿nos acompañas?

Partiendo desde la entrada a los Palacios Nazaríes vamos a ir recorriendo cada sala. Veremos los paneles de azulejos y alicatados más interesantes de cada espacio. Os explicaremos algunas curiosidades y os daremos unas pinceladas de su historia.
RUTA POR LOS AZULEJOS DE LA ALHAMBRA
ALICATADOS DEL MEXUAR
Nuestro camino empieza en el Mexuar. En este lugar se reunía la Sura o Consejo de Ministros y además es donde el sultán impartía justicia. El espacio fue profundamente cambiado con la llegada de los cristianos que construyeron una capilla. De hecho la actual estancia probablemente tuvo un patio con alacenas donde se guardaban perfumes. Nos referimos al espacio donde se ubicó posteriormente el coro (entre el oratorio y el acceso al Mexuar). Los alicatados de este antiguo patio son de los más interesantes de la Alhambra. Forman enormes ruedas con pequeñas piezas a partir de estrellas de 8 y 16.
Azulejos del Mexuar con complicadas ruedas encintadas y símbolos cristianos en los sinos. El resto de azulejos de la sala es obra morisco (musulmanes convertidos al cristianismo a partir de 1502). Forman parte de la adaptación cristiana del espacio en el siglo XVI. El nivel de complejidad es mucho menor, pero el resultado igualmente original.
Panel de alicatado morisco del Mexuar. EL CUARTO DORADO
Por una pequeña puerta accedemos a la antesala del Cuarto Dorado. Ahora estamos en el pórtico que precede a este cuarto. Sus zócalos están revestidos de una trama muy simple de rombos a 45º. La mayor parte de estos azulejos no son originales. Lo que más llama la atención en este lugar son los alicatados que forran los fustes de las columnas adosadas a la pared. Forman una red de rombos o sebka que se repite en varios lugares de la Alhambra. Es un ejemplo de cómo con un solo motivo se puede ampliar hasta el infinito.
Alicatados de sebka sobre los fustes del pórtico del Cuarto Dorado. AZULEJOS DE LA FACHADA DE COMARES
Salir del patio del Cuarto Dorado nos encontramos con la Fachada de Comares. Esta gran escenografía acompañaba al sultán. Aquí hacía acto de presencia sobre su asiento ubicado en el centro. Bajo esta fachada recibía audiencias importantes. Es una de las grandes obras maestras del arte hispanomusulmán donde la simetría organiza hasta el más mínimo detalle. Las dos puertas de acceso están enmarcadas con alicatados de lacería. Delgadas cintas de diferentes colores se van entrelazando. La parte de abajo, la que queda a la altura de la vista, es una restauración del siglo XIX. Se reconstruyó con yeso para ofrecer una visión completa de la decoración. En la parte baja veréis minúsculas piezas de cerámica que reproducen un texto epigráfico. El hecho de que estén insertas en yeso, se debe a que forman parte de una solución contemporánea de restauración. Restitución estilística de los alicatados de la Fachada de Comares en la Alhambra.
ALICATADOS DEL PATIO DE LOS ARRAYANES
Atravesamos la puerta izquierda y recorremos un pasillo en recodo para llegar al Patio de los Arrayanes. Pasamos ahora del ámbito administrativo y público al familiar y privado. Este palacio comenzó a construirse por Yusuf I, pero su hijo Muhammad V le dio la apariencia “actual”. Y decimos actual entrecomillado porque además de las transformaciones cristianas ha sufrido incendios. Como es habitual, está organizado en torno a un patio con alberca y vegetación. Los zócalos de las galerías norte y sur están decorados con el mismo tipo de azulejos. Se trata de una trama de grandes piezas encintadas y giradas a 45º que dan una sensación de trama romboidal. Prácticamente todos son piezas de restauración contemporáneas.
En una sola imagen decoración geométrica en azulejos, yesería y madera. Los iwanes de Comares merecen una mayor atención, pues aquí sí se conservan partes originales. Además tienen una trama de alicatados mucho más compleja, los llamados trisqueles o pajaritas. Configuran una especie de esvástica o estrella en movimiento. Algunos investigadores consideran que este modelo evoca el movimiento del agua (la relación del agua con la Alhambra la explicamos en esta visita guiada). La composición es rematada con un friso de almenas y merlones en blanco y negro, algo casi sistemático en los alicatados. Quizá sean los azulejos de la Alhambra que más nos gustan.
Alicatados de los iwanes del patio de Arrayanes, una de las formas más llamativas y singulares de la Alhambra. La función que estos iwanes cumplieron no ha sido revelada por ninguna fuente histórica. Por eso ha dado pie a la imaginación y se han concebido sus repisas para colocar candiles, libros u otros enseres de uso cotidiano. La visión romántica del palacio entiende los iwanes como espacios para el reposo entre cojines y alfombras, y probablemente no esté muy alejado de la realidad.
Más secciones de la Alhambra y su riqueza decorativa
VARIEDAD DE ALICATADOS DE LA SALA DE LA BARCA
Antes de llegar al Salón del Trono cruzamos las Sala de la Barca. Parece que su nombre deriva de baraka (bendición, palabra que aparece con frecuencia en sus inscripciones). Esta sala y el pórtico exterior sufrieron el mayor de los 4 incendios de la Alhambra. Ocurrió en 1890 y acabó con la mayor parte de las cubiertas. Panel de alicatado de la Sala de la Barca. Sencillo, elegante y funcional.
Aquí encontraréis varios tipos de alicatados. En columnas y zócalos se emplearon dos tipos de sebkas diferentes de piezas blancas y negras. En otro zócalo se montaron paneles donde predominan las estrellas de 8 puntas encintadas. Si nos acercamos a las alhanías de ambos lados veremos composiciones en torno a octógonos de mayor tamaño. Pequeño panel al fondo de la taqa de acceso al Salón del Trono. Motivo de «El avión».
PEQUEÑOS ALICATADOS DE TAQAS DE COMARES
Ya casi estamos dentro del salón del Trono, pero merece la pena detenerse en las taqas. Son los pequeños nichos que veréis a ambos lados de las jambas. También las hay en el paso del pórtico exterior a la Sala de la Barca. Según el poema de su epigrafía ahí se colocaba una jarra de agua. Su interior también está decorado con alicatados. Al motivo de la foto que os mostramos le llaman «el avión». Está compuesto por un solo tipo de pieza que se repite mediante rotaciones. El esquema podría repetirse hasta el infinito alternando piezas blancas y negras.
LA COMPLEJIDAD EN EL SALÓN DEL TRONO
Ahora nos adentramos en el Salón del Trono o Embajadores. Está ubicado en el interior de la gran torre de Comares. Aunque su techo de madera quizá sea lo más significativo, la variedad de modelos de alicatado en este lugar es alucinante. En las 9 pequeñas salas en torno al salón varían las composiciones y combinación de colores. Encontraréis el tema del «el hueso», «el pez volador» (un tipo de sebka), sebkas clásicas (tramas romboidales de líneas mixtilíneas) y otras composiciones por lo general más sencillas.
A nuestro parecer (y solo una cuestión de gustos) los más bonitos son los del zócalo de la estancia principal. Partiendo de una estrella de ocho puntas desarrollan una gran rueda central. A partir de ahí van variando su desarrollo y añadiendo más o menos ruedas. Alicatados del Salón del Trono o Embajadores. Fijémonos ahora en el suelo, justo en medio de la sala. Aquí se debía colocar el trono del sultán. Y aunque está acotado para que no se pisen las piezas, los azulejos no son los medievales. Ahora vemos unos azulejos octogonales que imitan a los originales y son producto de una restauración de finales del siglo XVI. Estas piezas se denominan “de arista”, tienen un poco de relieve que se obtenía con molde. Destaca el escudo nazarí con el lema “Sólo Dios es vencedor». Los originales se conservan en el Museo de la Alhambra y son del siglo XIV. Para realizarlos se empleó la técnica de reflejo metálico. Es decir, tras la primera cocción de la arcilla con los vidriados blanco y azul, se realizó una segunda para aplicar el dorado.
AZULEJOS DE ARISTA EN LA QUBBA DE ABENCERRAJES
Seguimos el recorrido por los azulejos de la Alhambra y damos un salto hasta la Sala de los Abencerrajes. Ya estamos en el Palacio del Riyad al-Saíd o Jardín Feliz, más conocido como “Palacio de los Leones”. Esta qubba, junto con el resto del palacio, fueron construidos bajo mandato de Muhammad V. Sin embargo los azulejos que cubren sus zócalos son del siglo XVI. Disponen un motivo de estrellas de 8 puntas y crucetas que combinan vidriado blanco, verde y melado (marrón). Están realizados con la técnica de arista que mencionamos antes.
Azulejos de arista sevillanos del siglo XVI en la Sala de los Abencerrajes. El desarrollo de esta técnica se produce en la Sevilla mudéjar en torno al siglo XV. De hecho éstos fueron fabricados en Sevilla. La aplicación de moldes sobre la arcilla genera una arista que hacer de separador de las diferentes tonalidades de vidriado. Como curiosidad os diremos que este tipo de azulejo también se utilizó para las techumbres de algunos edificios. No es raro encontrarlos reutilizados en los balcones de algunas casas granadinas.
Si miráis al suelo de las alhanías veréis un pavimento de azulejos en espiga. Tampoco es el original, pero en este caso sí que se realizaron suelos iguales en época nazarí.
AZULEJOS DE INCRUSTACIÓN DE LA SALA DE LOS REYES
Seguimos nuestro recorrido por el palacio del Jardín Feliz hasta llegar a la Sala de los Reyes. Este espacio se concibió como lugar de recreo, tertulia e incluso festejo. Los alicatados de los zócalos no son lo más importante de esta sala. En gran medida están reconstruidos, eso sí, a partir de restos originales. En concreto a las piezas que envuelven las basas de las columnas adosadas. Son los denominados azulejos de incrustación. Sobre un azulejo verde se comienza a tallar una oquedad donde posteriormente se insertan piezas de color blanco. En este caso las composiciones se alejan de lo geométrico. Muestran un tema vegetal de tallos finos y palmas.
ALICATADOS DE LACERÍA DE LA QUBBA DE DOS HERMANAS
Accedemos ahora al segundo espacio residencial de Leones, la Sala de Dos Hermanas. Todo es significativo en esta qubba: las yeserías, las celosías, el color y las dos gigantescas losas de mármol que dan nombre a la sala. Los zócalos están cubiertos por miles de piezas alargadas o “cintas” que se entrelazan. Aquí podéis perderos hasta el infinito siguiendo las complicadas lacerías de los zócalos. Algo casi incomprensible al ojo humano común y que sólo la matemática puede explicar. Panel de alicatado de lacería, la mayor parte de las piezas son «cintas» que se entrelazan. Pero por marcar la diferencia con lo que hemos visto hasta ahora, aquí se conservan varios fragmentos de pavimento con la técnica del alicatado. Los encontraréis en los quicios de acceso de las diferentes salas o alhanías. Aunque fue frecuente realizar esta labor, los pavimentos son uno de los elementos que más acusan el paso del tiempo y deben renovarse.

MÁS INCRUSTACIÓN EN EL MIRADOR DE LINDARAJA
Unos pasos más adelante llegamos al Mirador de Lindaraja o Daraxa. En origen no daría al actual patio del siglo XVI, sino que tendría vistas hacia la muralla y el Albaicín. Si los espacios vistos hasta ahora ya estaban recargados, aquí el detalle de la decoración llega a cotas aún más elevadas. Los más singular de este espacio es la cubierta de madera con fragmentos de vidrio de colores. Pero centrémonos la mirada ahora en las jambas del gran arco de acceso al mirador. De nuevo encontramos un pequeño friso de azulejos de incrustación. En este caso veremos una inscripción árabe en negro sobre fondo blanco. Las piezas negras serían las incrustadas y lanzan alabanzas al constructor del palacio. La epigrafía de la jamba derecha dice: “El auxilio divino, el dominio y la clara victoria sean para nuestro señor Abū ‘Abd Allāh (Muḥammad V), príncipe de los musulmanes”. La inscripción de la izquierda reza: “Gloria a nuestro señor el sultán Abū ‘Abd Allāh (Muḥammad V), hijo de nuestro señor el sultán Abū l-Ḥaŷŷāŷ (Yusūf I).”
Baño de Comares y símbolos históricos
AZULEJOS DE BAÑO DE COMARES
Este es el hamman mejor conservado de al-Andalus. No obstante, en el siglo XIX se restauró restituyendo una gran parte con azulejos actuales. Suelen impresionar los colores vivos de las yeserías de la Sala de las Camas. Aunque forman parte de la reconstrucción, nos hacen evocar su apariencia original. Fue el baño particular de los sultanes nazaríes y aristócratas allegados. La variedad de modelos geométricos y combinaciones cromáticas es enorme. La cerámica recubre columnas adosadas, pavimentos y zócalos casi por completo. De nuevo encontramos alicatados de piezas muy grandes con composiciones simples e infinitas. Destaca una composición de piezas alargadas que, curiosamente, se utilizan tanto en vertical como en horizontal.
Tanto los Reyes Católicos como los sucesivos monarcas, valoran la herencia nazarí, pues se conservan la mayor parte de las decoraciones de la Alhambra. Sin embargo se dota de un nuevo significado introduciendo símbolos propios como el “águila bicéfala” o el “Plus Ultra” imperial. El baño de Comares se hace introduciendo pequeñas piezas cerámicas en los alicatados, al igual que en el Mexuar. Rueda de alicatado con el águila bicéfala. Símbolo que representa la unión del Sacro Imperio Romano-Germánico con la corona de España. En este caso es parte de la decoración del Mexuar.
El hammam de Comares sólo es accesible mediante el programa de visitas de especialistas de la Alhambra. Sin embargo hay un par de sitios desde donde se puede ver. Uno es desde del pasillo que comunica Dos Hermanas con las estancias de Washington Irving; y dos, desde el sótano de la Sala de Dos Hermanas.

Conclusiones sobre el alicatado en patios con columnas
Imagina esto por un segundo: el sol cálido acaricia tu piel, el perfume de los jazmines flota en el aire y escuchas el suave murmullo de una fuente. No, no estás en un riad de ensueño en Marrakech ni en un patio cordobés secreto. Porque la magia de los patios andaluces, esa mezcla perfecta de arquitectura, naturaleza y vida, se puede recrear en cualquier espacio. No importa si tienes una gran terraza, un pequeño balcón o un rincón olvidado. Aquí tienes ideas para que robes sin piedad y transformes ese espacio exterior en tu propio paraíso privado. Prepárate para llenarlo de color, aroma y, sobre todo, de alma.

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