El accidente del C-212 Aviocar de la FACh de 2011, también conocido como la tragedia de Juan Fernández, fue un accidente aéreo que ocurrió el viernes 2 de septiembre de 2011. Este suceso tuvo un gran impacto en Chile. Entre las personas a bordo se encontraban miembros de un equipo de Televisión Nacional de Chile (TVN), incluyendo al conocido presentador Felipe Camiroaga y al periodista Roberto Bruce.
Contexto y aeronave
El 2 de septiembre de 2011, un avión CASA C-212 Aviocar, con matrícula 966, despegó del Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez en Santiago. El vuelo estaba programado para durar unas 2 horas y 40 minutos. A bordo viajaban 21 personas: 18 pasajeros y 3 tripulantes. El avión que sufrió el accidente era un CASA C-212 Aviocar con matrícula 966. Pertenecía a la V Brigada Aérea de la FACh, con base en el aeropuerto Cerro Moreno, en la Región de Antofagasta.
La tripulación sabía que las condiciones del tiempo no eran las mejores para el vuelo. A pesar de esto, el avión despegó a las 14:00, hora local. En el camino, se encontraron con fuertes vientos en contra y muchas nubes. Las condiciones del tiempo al llegar a la isla eran muy difíciles, con ráfagas de viento mucho más fuertes de lo que se había informado al inicio del vuelo.
Primeros intentos de aterrizaje y maniobra
El avión intentó aterrizar en la pista 32, pero los fuertes vientos cruzados lo desviaron. El piloto tuvo que abortar el primer intento y volver a subir. Un segundo intento de aterrizaje, esta vez en sentido contrario, tuvo el mismo resultado. En el tercer intento, el CASA 212 hizo una maniobra para acercarse, perdiendo altura poco a poco. Entró por el canal entre la isla Santa Clara y Robinson Crusoe, lo cual no era lo más recomendado. En este canal, se forman fuertes remolinos de viento cerca del mar. Al girar para alinearse con la pista, el avión fue golpeado por una fuerte ráfaga de viento lateral. El CASA 212 no pudo recuperar su posición a baja altura y chocó contra la superficie del mar. Primero impactó con el ala izquierda y luego con la parte delantera, quedando boca abajo.
Servicios de rescate y recuperación
A las 16:53, hora local, el controlador de la torre de Juan Fernández perdió contacto visual y radial con el avión. Minutos antes, pescadores y habitantes de la zona ya habían comenzado a buscar. En la madrugada del 3 de septiembre, la Fuerza Aérea y la Armada de Chile iniciaron las labores de rescate. Cerca del mediodía, se informó que pescadores locales habían encontrado cuatro cuerpos cerca de la costa. Esa noche, las autoridades confirmaron que, debido al estado de los restos encontrados, el avión había impactado violentamente contra el mar. Las tareas de rescate después del accidente se llamaron «operación Loreto».
El 3 de septiembre, se encontraron cuatro cuerpos que fueron enviados a Santiago para ser identificados. En los días siguientes, se identificaron más personas gracias a pruebas genéticas. El 7 de septiembre, se confirmó la identidad de Catalina Vela, Sebastián Correa y Juan Pablo Mallea. El 9 de septiembre, se identificaron los restos de Carolina Gatica, Felipe Camiroaga, Eduardo Jones, Felipe Cubillos y Jorge Palma.
Impacto mediático y social
La noticia del accidente se difundió rápidamente. En televisión, fue informada por varios programas. Algunos periódicos fueron criticados por la forma en que informaron la noticia al principio, antes de que se confirmaran oficialmente los fallecimientos. Por ejemplo, un diario tituló "El último vuelo del halcón" (refiriéndose a Camiroaga) antes de la confirmación oficial, lo que generó indignación. El 5 de septiembre, se realizó una misa en la Catedral Metropolitana de Santiago en memoria de las personas que perdieron la vida. Después de este suceso, el programa de televisión Buenos días a todos de TVN, donde trabajaban Felipe Camiroaga y Roberto Bruce, experimentó cambios importantes.
Cuestiones judiciales e investigaciones
La justicia chilena ha investigado las causas del accidente. El máximo tribunal del país determinó que hubo "omisiones, falta de planificación y de rigurosidad" por parte de la Fuerza Aérea de Chile antes y durante el vuelo. Esta decisión es importante porque es la primera de su tipo y sienta un precedente para otras familias que buscan una compensación económica por parte del Estado de Chile. En enero de 2019, la Corte Marcial cerró la investigación penal, indicando que no había suficientes pruebas para acusar a una persona específica.
Datos técnicos y antecedentes de la familia CASA C-212 en Chile
El 2 de septiembre de 2011 un avión Casa C-212 de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) cayó intempestivamente al mar en las costas del archipiélago de Juan Fernández. Ese día 21 chilenos, entre la tripulación y los pasajeros, murieron de manera instantánea. Solo una manga de nylon, impresa con franjas blancas y rojas, registraba la dirección del viento en el aeródromo de la isla Robinson Crusoe la mañana del viernes 2 de septiembre de 2011. Golpeaba inflada hacia el este, y luego insistía con más velocidad y ritmo: uno, dos y tres, como un martilleo. El viento oscilaba entre acelerados 35 y 40 nudos, y hacía frío. A los costados del aeródromo, dos formaciones rocosas separan la pista de aterrizaje de las aguas. Un peñasco sinuoso que esa jornada generaba paredes de nubes y vientos que iban y venían. Cuando hay acantilados y nubes los vuelos peligran, dicen los pilotos. En 2011 -al contrario de lo que ocurre hoy- no había torre de control para los aterrizajes en la pista del archipiélago de Juan Fernández, tampoco equipos meteorológicos. Solo se contaba con la manga o cataviento, una cámara de televisión y un anemómetro manual del tamaño de un celular.
Entre otros antecedentes, se señala que el aeródromo era conocido como uno de los más complejos del país, y que la DGAC apoyaba el aterrizaje a través de ondas de radio VHF. Se mencionan también las condiciones de viento cruzado y la turbulencia que afectó el intento de aterrizaje, así como la falta de un protocolo escrito de aterrizaje para la FACh en esa localidad. La investigación posterior abordó roles de pilotos y autoridades, y se analizó la decisión de realizar maniobras a baja altura en un canal con remolinos.
Legado y reflexión
La tragedia dejó múltiples víctimas y un cuestionamiento sobre la seguridad aérea en entornos remotos. En el ámbito aeronáutico chileno se discuten las condiciones meteorológicas extremas y la adecuación de infraestructuras, protocolos y supervisión. En el plano social, la memoria de Camiroaga y de los demás afectados continúa influyendo en la cultura mediática y en la percepción pública sobre la responsabilidad institucional.
