Todos los tipos de arquetas de saneamiento, sus funciones y cómo detectar filtraciones Los tipos de arquetas de saneamiento se clasifican por su función (de paso, sifónica, a pie de bajante, sumidero y de registro) y por su construcción (de ladrillo, de hormigón o prefabricadas de PVC). Una vivienda unifamiliar suele tener varias: una a pie de cada bajante, alguna de paso en los cambios de dirección y una sifónica al final, antes de conectar con la red municipal. Una arqueta es una cámara registrable integrada en la red de saneamiento. Da acceso a las tuberías enterradas o empotradas para inspeccionarlas, limpiarlas y desatascarlas sin romper el suelo. La más sencilla. Se coloca en los tramos largos de tubería y en los cambios de dirección o de pendiente, como punto de acceso para limpieza e inspección.
Una arqueta sifónica es una arqueta que incorpora un cierre hidráulico en su interior: una pared o codo que obliga al agua a pasar por debajo, de modo que siempre queda agua retenida haciendo de tapón contra los gases del alcantarillado. Es el mismo principio que el sifón del lavabo, pero a escala de toda la vivienda. Se sitúa en la base de cada bajante vertical del edificio y hace de transición entre la caída vertical y el colector horizontal enterrado. Lleva una rejilla en la parte superior y recoge el agua de lluvia o de baldeo de patios, garajes y zonas pavimentadas. Es el punto de inspección general de la instalación, normalmente en la acometida o en el límite de la propiedad.
El tipo más tradicional, habitual en viviendas construidas antes de los años 90. Se levanta con ladrillos macizos o perforados sobre una solera de hormigón y se enfosca con mortero hidráulico para impermeabilizarla. Bien hecha, dura décadas. El problema es la edad: con los años aparecen fisuras, juntas abiertas y raíces que se cuelan por cualquier grieta. La solución estándar en construcción actual. Llega de fábrica como pieza estanca, se instala en horas y no tiene juntas de mortero que puedan fallar. Hay modelos de distintos diámetros y profundidades, con entradas y salidas regulables. A medio camino: módulos de hormigón que se apilan hasta la profundidad necesaria.
¿Cuál elegir? En obra nueva o sustitución, casi siempre la prefabricada de PVC: es estanca, rápida de instalar y más barata. La arqueta dentro de la vivienda genera muchas consultas. Suele estar bajo el solado de la cocina, el baño o el pasillo, tapada con una losa registrable o directamente embaldosada encima, y conecta los desagües interiores con la red exterior. Cuando huele, las causas casi siempre son tres: la tapa no cierra estanca y deja escapar los gases, la arqueta es de paso (sin sifón) y los olores de la red llegan hasta ella, o tiene grietas interiores por donde se filtran aguas y vapores. El acceso complicado encarece cualquier reparación, así que el mantenimiento preventivo aquí importa más que en ninguna otra. Antes de sellar, comprueba que la arqueta no está atascada ni agrietada: sellar encima de un problema solo lo esconde, y volverá. Revisa el interior. Coloca una junta de goma perimetral o un cordón de silicona neutra en el borde de apoyo de la tapa.
Las arquetas de fecales son las que reciben las aguas del inodoro y de los desagües de cocina y baño, a diferencia de las de pluviales, que solo recogen agua de lluvia. Exigen más cuidado que las demás. Acumulan sólidos y grasas, generan gases (el sulfhídrico, el del olor a huevo podrido, es peligroso en espacios cerrados) y por eso no conviene meter la cabeza en una arqueta de fecales profunda sin ventilarla antes. Una limpieza periódica, anual en viviendas con uso normal, evita la mayoría de atascos. La arqueta oculta es la que ha quedado enterrada bajo pavimento, cubierta por tierra en el jardín o tapada durante una reforma. Localizarla es el primer paso cuando hay atascos o malos olores sin origen aparente. Las filtraciones son uno de los problemas más frecuentes en instalaciones antiguas. Una arqueta que filtra puede provocar humedades en sótanos, jardines encharcados y contaminación del terreno. En Desatascos Pociten inspeccionamos, limpiamos y reparamos todo tipo de arquetas con equipos de cámara CCTV y alta presión. Llámanos al 647 376 782, disponibles 24 horas.
Las arquetas son un elemento esencial en cualquier sistema de saneamiento, ya sea en una vivienda, una comunidad de vecinos o una instalación industrial. Aunque ambas cumplen la función de facilitar la recogida y evacuación del agua, cada una tiene un diseño y un uso específico. Estas estructuras suelen estar fabricadas en hormigón, PVC o materiales plásticos resistentes, y se cubren con tapas herméticas que impiden la entrada de suciedad o la salida de olores. En viviendas y comunidades de vecinos, las arquetas se colocan estratégicamente en zonas donde confluyen varios conductos o donde es necesario controlar el flujo del agua. A diferencia de una arqueta de paso, el flujo aquí no es completamente lineal, ya que el líquido realiza un pequeño recorrido en curva antes de salir.

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Comparativa práctica: PVC frente a polipropileno y otros materiales
Comparativa de costes y frecuencias de limpieza de arquetas
- Tipo de servicio Frecuencia recomendada Coste aproximado Ventajas principales
- Limpieza manual preventiva 1 vez al año Desde 50 € hasta 80 € Ideal para viviendas unifamiliares o pequeñas instalaciones.
- Limpieza profesional con camión cuba Cada 6 meses Entre 90 € y 150 € Elimina grasa, raíces y sedimentos. Limpieza profunda y rápida.
- Mantenimiento anual contratado 2-3 limpiezas al año Desde 180 € al año Previene atascos y averías. Ahorro frente a limpiezas puntuales.
Una red de arquetas limpia y bien diseñada no solo mejora la salubridad y el confort, sino que también protege tu instalación frente a averías y gastos innecesarios.