La información aportada en el conjunto de textos se centra en las técnicas constructivas en al-Andalus, con especial énfasis en el tapial y la mampostería encofrada, y en su valor histórico para entender la fortificación, la arquitectura militar y la continuidad de tradiciones técnicas en la península ibérica. Se analizan también casos concretos de restauración y de monumentos que ilustran la coexistencia de distintas tradiciones constructivas a lo largo de los siglos.
Técnicas de tapial y encofrados: fundamentos y definición
El tapial es una técnica tradicional de ejecución de fábricas caracterizada por conformar el material en el mismo lugar en el que estará en servicio. El material, generalmente tierra, se conforma por apisonado dentro de un molde que se apoya sobre el mismo muro que se está ejecutando, que sirve, a su vez, como único soporte de las actividades de montaje del encofrado, moldeo, desencofrado y traslado del molde hacia la siguiente posición de servicio. Como cualquier otra técnica debe establecer un compromiso entre las necesidades de su ejecución y las exigencias a que deberá hacer frente el muro construido con ella.
Así, como cualquier fábrica, deberá levantarse por hiladas horizontales, contrapear sus juntas, cuidar el aparejo en las esquinas etc. Tal vez sea la técnica más característica y significativa de la construcción andalusí. Básicamente consiste en formar cajones prismáticos de encofrado con varias tablas dispuestas en horizontal y unidas por traviesas verticales de madera llamadas costales. En sentido horizontal y perpendicularmente a las tablas se disponían tablillas, llamadas agujas que podían o no atravesar el cajón de lado a lado y servían para darle rigidez al encofrado en unos casos o simplemente para sujetarlo a la obra, también se utilizan cuerdas de esparto para dar rigidez y evitar que el cajón se abra al verter el material.
Elementos del encofrado y su función
Las cuerdas pueden atravesar todo el ancho del cajón y atarse de costal a costal. Así sucede siempre en la parte superior, o puede atarse al clavo o la cuña que sujeta la aguja cuya función entonces es solo la de sostener el encofrado. Es aquí en la sujeción de los cajones y disposición de las agujas donde encontramos un mayor número de soluciones y variantes constructivas adoptadas localmente, y, por ahora imposibles de adscribir geográfica o cronológicamente si es que tal sentido pudieran tener.
Normalmente en las murallas presentan un espesor medio de 1,30 metros. En las torres las agujas no atraviesan todo el cajón. Suelen disponerse embutidas en el cajón inferior en el que se practica una roza con lo que se evita realizar ranuras en las tablas, no siempre adecuadas a las dimensiones de las agujas que suelen variar. Para evitar entonces que, al sujetar el encofrado, las agujas se levanten con el peso, éstas se pueden sujetar rápidamente. También se pueden sujetar clavando la aguja con una cuña o un clavo al cajón de abajo.
Partes y variantes
Nos quedarían entonces por ver sólo dos elementos no siempre presentes: de una parte las cruces de S. Andrés. Son agujas dispuestas en diagonal para dar rigidez al cajón y los costales vueltos hacia el interior, que dejan su huella semicircular en negativo sobre el mortero y a los que, tanto por los lugares en los que se encuentra como por hallarse también en diversos tipos de tapial. Los lados menores de encofrado quedan también cerrados en el primer cajón con tablas en ambos extremos, en el resto utilizando el lateral del anterior como cierre, por lo que podrá incluso distinguirse cual de los dos ha sido construido primero.
Queda abierta la parte superior del encofrado por la que se vierte el mortero en capas sucesivas llamadas tongadas que son apisonadas antes de verter la siguiente. Denominaremos construcción de tapial a aquélla que utiliza encofrados o cajones de madera, para la hechura del muro. El tapial constituye sin duda el tipo de fábrica más antiguo empleado en la construcción de muros. Su empleo militar se remonta a los imperios asirio y egipcio, que simultanearon su uso con el del adobe.
Procedimiento constructivo y caracterización del tapial calicostrado
El muro de tapial se fabrica superponiendo una especie de cajón desmontable de madera (encofrado u horma, en latín), y rellenándolo de una mezcla (tierra, barro o calicanto). Las tablas usadas en el encofrado deben ser de madera resinosa para que no se adhieran excesivamente a la mezcla muy apisonada que deben soportar. Estas tablas tienen de dos a cuatro centímetros de grosor y suelen clavarse con travesaños junteros para que el cajón resultante tenga unos 0,84 m. Obsérvese que el procedimiento antiguo ha sobrevivido sin ningún cambio apreciable y que la medida 0,84 m viene a ser el equivalente de dos codos, altura que el encofrado solía tener en la antigüedad. La longitud de la tabla del encofrado solía ser de cuatro codos 2,25 m aproximadamente).
Para dar al encofrado la anchura necesaria se disponen unos travesaños que van de una a otra parte del muro, transversalmente, y reciben el nombre de riostras si son del hierro y agujas o cárceles si de madera. Modernamente, las riostras son barras de hierro que, cuando se desmonta el encofrado, pueden retirarse tirando de ellas y dejan en el muro un agujero mínimo. Las riostras superiores del tapial inferior sirven de soporte a los encofrados del tapial superpuesto, por lo tanto se dejan en su sitio hasta que cumplen esta función y después se retiran. En la antigüedad y hasta bien entrado el siglo XI se usaron agujas o cárceles y, una vez desmontado el encofrado, se dejaban empotradas en el muro, aunque antes de dar el revoque final se aserraban a ras del muro.
Lo más normal era que el muro de tapial se elevase sobre un zócalo de unos 0,25 m de altura que lo aislaba del suelo y evitaba la acción de la humedad de la tierra sobre su conjunto. Sobre este zócalo se disponía el primer tapial. Una vez montado el encofrado se vaciaba en su fondo la primera tongada de mortero o tierra y se extendía con un palustre. Después se apisonaba con ayuda de un pisón. Los tableros del encofrado se van desmontando y armando sucesivamente y así va extendiéndose sobre el zócalo base el primer tapial.
Aplicaciones y variantes regionales en Navarra y Granada
En las murallas de Granada se mencionan los siguientes tipos de tapial: el tapial monolítico en el que hay una alta proporción en cal (en torno al 15 %), tiene un aspecto muy homogéneo y de gran consistencia; la tapia real presenta una alternancia de capas de cal y de tierra de un grosor aproximadamente igual; el tapial calicastrado tiene una capa de cal en las partes exteriores, mientras que se adelgaza hacia el interior, formando una especie de corteza de 6 cm. a 8 cm. La correlación cronológica entre estos tipos no parece clara. Aun así, el tapial se suele levantar sobre una mampostería que sirve para nivelar el terreno y cimentar, especialmente en fortificaciones.
La torre de la Torraza de Valtierra en Navarra es un ejemplo destacado: es la única torre de época medieval construida con tapial que se conserva en toda Navarra y se caracteriza por ser tapia de yeso y no de cal. Su planta original era cuadrada, con basamento de sillería y muros de tapia reforzados en las esquinas por rafas de mampostería de yeso encofrada. La restauración reciente ha buscado conservar la silueta y la materialidad original, priorizando la estabilización y la legibilidad arquitectónica sobre la reconstrucción completa.
Observaciones sobre la cronología y la investigación
En cuanto al establecimiento de una cronología para determinar las fechas de fabricación de los tapiales y su evolución técnica, aunque contamos con datos relevantes como por ejemplo la utilización del tapial calicastrado en época nazarí, queda mucho camino por recorrer. Los análisis arqueométricos emprendidos son un primer paso que ha de complementar el estudio arqueológico. Pero han de tenerse en cuenta los materiales utilizados, normalmente los que había in situ, y la generalización de una técnica que por definición es muy simple, conlleva serias dificultades para establecer diferencias y cronologías.
Aspectos técnicos y estudio de casos históricos
La Torraza y otros ejemplos destacan que la arquitectura militar y popular de tapia es habitual y abundante en numerosas regiones de España, pero la singularidad de ciertos casos radica en el uso de yeso frente a cal, lo que afecta la durabilidad ante el agua y la humedad. La combinación de tapias de tierra y mampostería encofrada permitía obtener muros robustos, con revestimiento de yeso o costra exterior que mejoraba la cohesión entre las capas y aportaba protección adicional frente a la erosión.

Influencia de contextos político-social y fronteras
El marco político-social observado sugiere cierta dependencia entre el poder adquisitivo y el tipo de estructuras edificadas, permitiendo a los arqueólogos entender la sociedad de la época y valorar de forma objetiva o subjetiva los hallazgos. La relación entre técnicas constructivas y tipologías edificatorias se observa también en la aproximación entre reinos y territorios en la frontera entre León y Castilla durante los siglos XII y XIII, donde el tapial de cal y canto y la mampostería encofrada constituyen la base constructiva de elementos estudiados, con formas ovaladas en planta y grandes terraplenes defensivos como parte de la estrategia de defensa.
La investigación reconoce que la existencia de déficit en la interpretación de datos y la desigualdad de resultados dificulta la comparación entre estudios, lo que subraya la necesidad de un marco metodológico claro para futuras evaluaciones arqueológicas y la integración de distintos enfoques disciplinarios.
Imágenes y videos
Para clarificar visualmente los conceptos y ejemplos descritos, se pueden incorporar imágenes que ilustren la estructura de encofrados, las tongadas de mortero, y los elementos característicos de las torres y murallas estudiadas.

Construcción tapial medieval - Recreación virtual
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