La globalización mejora el nivel de vida de las naciones

El término «globalización» ha adquirido una fuerte carga emotiva. Algunos consideran que la globalización es un proceso beneficioso -una clave para el desarrollo económico futuro en el mundo- a la vez que inevitable e irreversible. En el caso de los autónomos, tienen que presentar la declaración siempre que hayan ganado más de 1.000 euros por su actividad, o tengan pérdidas superiores a 500 euros. Con la pandemia y la actual situación económica cerca de 4 millones de españoles han tenido que acogerse a un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) durante la primera ola de la pandemia.

Ello implica tener un doble pagador y la obligatoriedad de presentar la declaración por ello, pese a ser una medida extraordinaria, implica cambios que los contribuyentes deberán tener en cuenta en la campaña de la renta que ha arrancado el 4 de abril. Las empresas retienen una cantidad cada mes que ingresan a Hacienda en concepto de IRPF, lo que marca la diferencia entre el sueldo bruto y el neto. De esta manera, se va pagando el IRPF que corresponde mensualmente y no se tiene que pagar de golpe en la declaración de la renta.

A diferencia de las empresas, el SEPE no suele retener IRPF al pagar las prestaciones por ERTE, por lo que no se habría pagado el IRPF correspondiente. Si los ingresos recibidos del SEPE superan los 1.500 euros, es obligatorio presentar la declaración a partir de los 14.000 euros de ingresos totales, por lo que es posible que haya que pagar por las retenciones que no se hayan realizado. Ahora bien, si los ingresos recibidos de uno de los pagadores no superan los 1.500 euros y la suma total de ingresos se mantiene por debajo de los 22.000 euros, entonces no es obligatorio presentar la declaración.

Teniendo en cuenta la gran cantidad de ciudadanos afectados por el ERTE y con la previsión de que a muchos de ellos les saldrá a pagar en la próxima Declaración de la Renta, Hacienda ha decidido por este año modificar la norma permitiendo fraccionar el pago a la Agencia Tributaria correspondiente a la liquidación del IRPF en seis veces sin intereses. En esta campaña conviene más que nunca estar atento a las posibles deducciones, las cuales no son aplicadas por un 92% de los contribuyentes, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Los Gobiernos nacionales y los organismos internacionales han tomado medidas para favorecer la globalización económica y, aunque hay signos de marcha atrás en algunos países, el proceso histórico parece inevitable. Las señales de la globalización económica pueden mostrar su cara amable en los países que están en vías de desarrollo. El acceso de los Gobiernos a préstamos extranjeros permite construir infraestructuras (carreteras, presas o puertos, por ejemplo) y equipamientos (escuelas, hospitales, etc.).

La globalización abre las puertas al comercio libre entre las naciones, lo que permite un mayor y mejor acceso a mercados que antes estaban cerrados. El beneficio es inmediato, no a largo plazo, y de eso se aprovechan sobre todo las industrias de los países en desarrollo. Además, estos mayores ingresos hacen que las empresas puedan invertir en tecnología y, así, competir mejor en los mercados locales e internacionales. De esto no solo se beneficia la gran industria, sino que muchos de sus proveedores y pequeñas empresas auxiliares también ven aumentado su volumen de negocio, ya que la demanda es mayor.

Pero la globalización también tiene su cara negativa. Es cierto que las nuevas oportunidades en los países en desarrollo les permiten reducir su tasa de desempleo; sin embargo, no todos los empleos están bien remunerados. La diferencia entre lo que cobran los trabajadores instruidos y los que no tienen formación se agranda. En estos países la brecha salarial podría reducirse en el tiempo si aumenta la inversión en educación, pero a corto plazo las diferencias se harán más notorias. Relacionado con la globalización y con la llamada cuarta revolución industrial, el desempleo aparece como otro aspecto negativo de este proceso. La digitalización y las nuevas tecnologías que se van implementando en todos los sectores hacen que la mano de obra no cualificada sea menos necesaria.

Tanto en los países en desarrollo como en los ya desarrollados se hace necesario invertir en formación para adaptar el mercado laboral a las nuevas demandas. Se evidencia, por tanto, que hay un progresivo cambio hacia la automatización que hará prescindir de muchos puestos de trabajo o se reciclan o pasarán a engrosar la lista de desempleados. La globalización económica tiene ventajas y desventajas que afectan a la forma en la que la sociedad perciba sus efectos. Así para unos, el mejor efecto puede ser el aumento del nivel de vida en los países en vías de desarrollo. Y para otros están el aumento de la desigualdad económica y la pobreza, también en los países desarrollados, y el desempleo.

Desde GADE BUSINESS SCHOOL apoyamos con la formación de Máster a nuestro alumnado siempre con la mira del empleo, el autoempleo (emprendimiento) y la reinserción / reciclaje laboral. Más de 20 Másteres relacionados con la Gestión, Administración y Dirección de Empresas para estar preparados para el cambio inminente del mercado laboral. La globalización se refiere a las crecientes conexiones e interdependencia entre las economías, las culturas y las poblaciones del mundo. Esto ha sido impulsado por el comercio transfronterizo de bienes y servicios, los avances tecnológicos y el flujo de inversiones, personas e información.

Los países han desarrollado asociaciones económicas para apoyar estos intercambios durante siglos, pero el término “globalización” se hizo más conocido después de la Guerra Fría a principios de la década de 1990, cuando la cooperación global comenzó a dar forma a la vida moderna. Los impactos de la globalización son de amplio alcance y a menudo se debaten. Como cualquier cambio tecnológico importante, la globalización ha traído beneficios a las sociedades de todo el mundo. Sin embargo, también ha enfrentado críticas por sus posibles efectos negativos, como dañar a grupos específicos, contribuir a la inflación, alterar las cadenas de suministro, provocar disputas comerciales y generar preocupaciones sobre la seguridad nacional.

¿Qué es la globalización? La globalización es un proceso que ha evolucionado con el tiempo, impulsado por la innovación humana y los avances tecnológicos. En esencia, se refiere a la creciente interconexión de las economías del mundo, particularmente a través del intercambio de bienes, servicios y capital a través de fronteras. El término “globalización” se hizo popular en la década de 1980, coincidiendo con mejoras tecnológicas que facilitaron el comercio internacional y las transacciones financieras. Muchas señales indican hasta qué punto las economías y las personas se han vuelto más globales.

idea de crecimiento y desarrollo global

Por ejemplo, el valor del comercio mundial creció del 42,1% del PIB mundial en 1980 al 62,1% en 2007. De manera similar, la inversión extranjera directa aumentó significativamente, del 6,5% del PIB mundial en 1980 al 31,8% en 2006. La globalización ha impulsado la eficiencia económica al fomentar la competencia y la especialización, permitiendo a los países centrarse en las industrias en las que son mejores. Proporciona más acceso a los mercados globales, tecnología, capital e importaciones más baratas, al tiempo que permite a las empresas exportar a un público más amplio. La globalización influye en nuestra vida diaria, desde las tecnologías que utilizamos hasta cómo interactuamos con el mundo.

Permite un mejor acceso a la atención médica moderna, la educación y los medios independientes. Además, fomenta la cooperación internacional en temas como inmigración, protección ambiental y asuntos legales. Uno de los aspectos más significativos de la globalización es cómo difunde conocimientos e ideas. Las innovaciones que tienen éxito en una parte del mundo pueden adaptarse en otras partes, mientras que las ideas fallidas pueden evitarse.

Una parte clave de la globalización es la expansión del comercio internacional mediante la reducción de barreras comerciales como los aranceles. Al aumentar las importaciones, los consumidores obtienen acceso a una gama más amplia de bienes a precios más bajos, mientras que las industrias nacionales se ven motivadas a seguir siendo competitivas. Las exportaciones impulsan el crecimiento económico y crean empleos, particularmente en los países en desarrollo. Restringir el comercio mediante políticas proteccionistas puede tener consecuencias negativas.

Por ejemplo, los aranceles aumentan el costo de los bienes importados, perjudicando a los consumidores, especialmente a aquellos con ingresos más bajos. El proteccionismo también tiende a favorecer a grupos poderosos y bien conectados a expensas del público en general. Las naciones en desarrollo pueden beneficiarse significativamente del aumento del comercio internacional. El ex presidente mexicano Ernesto Zedillo señaló que los países que han reducido la pobreza lo hicieron exportando y abriendo sus mercados a bienes e inversiones extranjeras. Desde finales de la década de 1980, muchos países en desarrollo han reducido las barreras comerciales para mejorar sus economías, y regiones como Asia han adoptado progresivamente el comercio abierto, integrándose aún más en la economía global.

La globalización está impulsada por políticas que promueven el libre comercio, las fronteras abiertas y la cooperación internacional. Estas políticas permiten a las empresas acceder a materias primas más baratas, menores costos laborales y mercados más grandes para vender sus productos y servicios. El papel de la tecnología: Innovaciones como Internet, redes móviles como 4G y 5G y la inteligencia artificial (IA) han transformado el flujo de información, bienes y servicios a través de las fronteras. La globalización impacta significativamente a las naciones, las empresas y los individuos al alterar las prácticas comerciales, ampliar las cadenas de suministro y brindar acceso a nuevos mercados laborales y recursos.

Impacto económico: la globalización crea oportunidades para que las empresas se expandan ingresando a mercados internacionales, reduciendo los costos de producción y aumentando la competencia. Intercambio cultural: junto con los beneficios económicos, la globalización fomenta la integración cultural, ya que personas de diferentes países interactúan y comparten sus tradiciones, idiomas y valores. Si bien la globalización moderna suele considerarse un fenómeno reciente, sus raíces se remontan a siglos atrás. Los ejemplos incluyen el Imperio Romano, que extendió sus sistemas económicos y de gobierno, y la Ruta de la Seda, que conectó a los comerciantes de China con Europa. Desde la década de 1980, los avances tecnológicos, como Internet y las computadoras personales, han acelerado la globalización.

Los efectos de la globalización son tanto locales como globales. Puede mejorar la disponibilidad de bienes, bajar los precios y proporcionar acceso a los recursos. Para las empresas, la globalización abre nuevos mercados, mejora las cadenas de suministro y ofrece mano de obra más barata. La globalización ha transformado el mundo, fomentando la integración económica, el intercambio cultural y el avance tecnológico. Si bien ha creado oportunidades de crecimiento, innovación y acceso a los mercados globales, también presenta desafíos como la desigualdad de ingresos, la homogeneización cultural y el impacto ambiental. La interconexión que conlleva puede impulsar el progreso, pero requiere una gestión responsable para equilibrar los beneficios con las desventajas. La globalización ha tenido su impacto sobre las personas y las comunidades en todo el mundo y ha ejercido una influencia significativa en el desarrollo sostenible.

Con los veloces cambios introducidos por la tecnología y el aumento del movimiento de mercancías, servicios, capitales y trabajo como motor, a lo largo de las últimas décadas la globalización ha cambiado en gran manera las economías, las sociedades y los medios naturales y ha conectado el mundo más que nunca. Estas tendencias han ofrecido un gran abanico de oportunidades. La globalización y la mayor interdependencia económica han correlacionado, y permitido, un rápido crecimiento económico en muchos países y regiones, y han contribuido a que el PIB mundial haya crecido de unos 50 trillones de dólares en 2000 a 75 trillones en 2016. Aún así, también ha implicado retos considerables, entre los que se encuentra una distribución desequilibrada de sus costes y beneficios.

Para garantizar que la globalización sirva de palanca del crecimiento económico y el desarrollo sostenible, es necesario analizar el sistema actual, al igual que las tendencias que están apareciendo, para encontrar políticas y soluciones que las aborden, declaró Liu Zhenmin, Secretario General Adjunto de ONU DAES, a la hora de presentar el nuevo informe del Secretario General. En su intervención ante el Segundo Comité de la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrado el 13 de octubre de 2017, el Sr. Liu destacó tres mega tendencias en relación con la globalización: "Los cambios en la producción y los mercados laborales; rápidos avances en la teconología, y el cambio climático". Se espera que estas tendencias den forma a nuestro futuro.

La primera mega tendencia se refiere al impacto que los cambios en la producción han tenido sobre los mercados laborales, entre ellos la subcontratación y la mecanización, cuyo resultado ha espoleado la pérdida de empleos, en concreto en los sectores de la fabricación. Estas tendencias en los mercados laborales llevan asociados altos índices de desigualdad en ingresos, un aspecto que ha aumentado en una mayoría de los países del mundo. La segunda mega tendencia está estrechamente vinculada con la primera, y tiene que ver con el veloz desarrollo y avance de las nuevas tecnologías, entre ellas la información y las comunicaciones y la inteligencia artificial, que han afectado también al mundo laboral. Si bien estas innovaciones pueden servir de catalizadores para el desarrollo sostenible, aquellos países que no tienen acceso a ellas se hallan en riesgo de quedarse atrás.

La globalización y sus efectos sobre el cambio climático representan la tercera mega tendencia emergente. El informe destaca que muchas de las tendencias están estrechamente relacionadas con la globalización, entre ellas la actividad económica, los cambios en estilo de vida y la urbanización, tienen todas su impacto sobre el medio ambiente y pueden contribuir al cambio climático. "El informe del Secretario General destaca que la globalización puede ser un potente motor de crecimiento económico, pero para alcanzar el desarrollo sostenible, la globalización debe servir a todo el mundo", declaró el Sr. Liu, subrayando también que "los acuerdos globales juegan un papel clave en la mejora de los beneficios que conlleva la globalización".

Ruta de la Seda y expansión comercial

Cuando Marco Polo llegó a China en el siglo XIII a través de la Ruta de la Seda, encontró una tierra próspera donde la agricultura y la industria florecían de la mano del comercio, apoyado a su vez en un vasto entramado de carreteras, puentes y canales. La riqueza per cápita de los chinos excedía con creces la de los europeos, como ilustra el hecho de que la producción de acero de China fuera cinco veces superior a la de Europa. Sin embargo, a principios del siglo XV, en el zenit de su prosperidad, la dinastía Ming dio un giro radical a la política económica del país aislándolo del exterior y oprimiendo, con ello, su capacidad de innovación. Cuatro siglos después, China se había quedado atrás y Europa, más abierta, rica y poderosa, iniciaba su etapa colonialista del país asiático.

En tiempos como los actuales, en los que han surgido voces que claman a favor de un mayor proteccionismo, es más necesario que nunca entender los beneficios y los costes de la globalización. Beneficios de la globalización sobre el crecimiento económico. La literatura económica identifica varios canales a través de los cuales el fenómeno de la globalización afecta al crecimiento económico y, con ello, a nuestro bienestar. El primer canal se conoce como «difusión del conocimiento» (knowledge spillover en inglés) y alude a los beneficios de que el conocimiento adquirido en un país pueda ser usado en otros países. Los flujos globalizadores permiten la difusión de nuevas ideas, que, a su vez, favorecen mejoras de productividad en los países receptores de dichos flujos y también en países terceros y, en consecuencia, mejoras del bienestar global.

Una característica que hace que este canal sea especialmente relevante es que el conocimiento es un factor de producción que puede ser usado simultáneamente por distintas personas en diferentes países (es un factor no rival, en términos económicos). En segundo lugar tenemos el «efecto escala», que se deriva del mayor tamaño de mercado que representa un mundo más global. En concreto, la globalización concede un mayor campo de juego a las empresas para explotar sus ideas. Así a los beneficios procedentes de las ventas locales se añaden los de las ventas al exterior. Este mayor tamaño de mercado incentiva a las empresas a crecer y a adquirir mayores conocimientos, lo cual aumenta la productividad del país y, con ello, el crecimiento económico. Este efecto, no obstante, tiene una contrapartida directa y es que, a nivel local, en esta economía más globalizada, el mayor beneficio que pueden obtener las empresas fruto de una mayor demanda puede ser contrarrestado por la pérdida de cuota de mercado ante la competencia de las empresas extranjeras. Ello da lugar al «efecto competencia» de la globalización, y, contrariamente al efecto escala, puede desincentivar la obtención de mayores conocimientos por parte de algunas empresas. Esto ocurre, por ejemplo, cuando las empresas locales, al perder cuota de mercado y por tanto obtener menores beneficios, tienen menos fondos para invertir en I+D.

En la misma línea, a nivel mundial, una mayor globalización también puede acabar conllevando una mayor concentración de empresas y, en consecuencia, menores tasas de inversión. Por otro lado, un entorno más global aumenta la variedad de productos disponibles para los consumidores, puesto que ahora tienen acceso a los productos extranjeros, lo que incrementa su bienestar («ganancias de la variedad»). Finalmente, los economistas han identificado un último canal, conocido como «difusión tecnológica». El vínculo que relaciona globalización, tecnología y crecimiento se articula de la siguiente forma: en una economía globalizada, las empresas están obligadas a utilizar una tecnología igual o superior a la de sus competidoras globales. Así, la mayor competencia comporta que solo aquellas empresas que operan con un nivel tecnológico puntero sobrevivan; la confluencia de estos elementos conlleva que los nuevos entrantes del mundo más global sean más avanzados desde el punto de vista tecnológico que los provenientes de un mundo con solo competencia a nivel local, lo cual implica un mayor bienestar en un mundo globalizado.

Aunque hayamos identificado los distintos canales que vinculan globalización y crecimiento económico, no podemos asegurar que el impacto de la primera sobre el segundo sea positivo, puesto que aunque la mayoría de efectos van en esa dirección, el «efecto competencia» va en detrimento de una mejora del bienestar. Asimismo, la relevancia de esta relación también debe ser testeada: podría suceder que, aun encontrando un efecto positivo, fuera poco relevante desde el punto de vista económico.

Pues bien, numerosos estudios empíricos que tienen en cuenta los distintos canales que hemos desgranado muestran que el efecto total sobre el crecimiento económico es positivo y de una magnitud relativamente elevada. En concreto, en un estudio de referencia, y con información de 150 países, Frankel y Romer demuestran cómo incrementos en los flujos comerciales de las economías conducen a aumentos importantes de la renta real per cápita de dichas economías. En concreto, un incremento del comercio internacional en porcentaje del PIB de 1 p. p. se traduce en un incremento de la renta per cápita del 0,9%, impacto que en España supondría un aumento de 225 euros en el PIB per cápita y, en Portugal, un aumento de 170 euros. Weinstein y Broda, por su parte, identifican que la variedad de las importaciones de EE. UU. se multiplicó por cuatro entre 1972 y 2001, y que esta mayor variedad comportó una mejora notable en el bienestar de los ciudadanos estadounidenses.

beneficios de la globalización en crecimiento

Los perdedores de la globalización en los países avanzados. A pesar de las probadas mejoras sobre el bienestar que se derivan del fenómeno de la globalización, puede ocurrir y, de hecho, ocurre, que este mayor bienestar no se distribuya de manera equitativa entre todos los individuos: algunos no solo no se benefician sino que salen perjudicados. Son los perdedores de la globalización. Numerosos estudios han analizado los efectos nocivos de este fenómeno. En particular, se han investigado de manera muy extensa los efectos de la globalización sobre el mercado laboral y, en concreto, los efectos adversos que acarrea sobre algunos grupos de trabajadores de los países avanzados. En este caso, también podemos identificar distintas vías de afectación. La principal surge del aumento de la competencia directa que sufren ciertos grupos de trabajadores (en general, poco cualificados) ante la posibilidad para las empresas de los países desarrollados de deslocalizar parte de su producción en los países emergentes (con unos costes laborales mucho menores).

Ello puede comportar la reducción de la demanda de trabajadores locales y, por ende, de su salario. Existe un efecto que ejerce cierto contrapeso, no obstante, a esta situación desfavorable: la empresa que se decanta por la opción del offshoring podrá disminuir sus costes y aumentar así su productividad. Ante esta situación, los incentivos de la empresa para expandirse crecerán, lo cual puede incrementar la demanda de trabajadores (tanto cualificados como no cualificados) en el país de origen y, con ello, su remuneración. Por último, esta disminución de costes de las empresas que optan por el offhsoring conduce a una disminución de los precios de los bienes y servicios finales producidos por dichas empresas, lo cual supone un aumento de los salarios reales de todos los trabajadores locales.

Llegados a este punto, y para valorar la relevancia de tales costes, de nuevo recurrimos a lo que nos muestran los análisis empíricos, entre los que destacan los desarrollados por el economista del MIT David Autor. En uno de sus artículos más notorios, «El síndrome de China», advierte de un notable impacto negativo sobre algunos grupos de trabajadores estadounidenses por el fuerte aumento de las importaciones procedentes del país asiático con posterioridad a su entrada a la Organización Mundial del Comercio en 2001. Así, los trabajadores de regiones de EE. UU. que producían un elevado porcentaje de bienes directamente expuestos a la competencia china sufrieron importantes disminuciones salariales y un aumento del paro.

A modo ilustrativo, el empleo manufacturero (en porcentaje del total de la población) disminuyó en 5 p. p. entre 1991 y 2007, y sus estimaciones indican que la mayor exposición a las importaciones chinas fue responsable de la mitad de este deterioro. En la misma línea, estudios parecidos muestran rebajas salariales reales de hasta el 12% ante una mayor exposición al comercio internacional en EE. UU. Más allá de los costes en el ámbito laboral, algunos estudios se han centrado en las consecuencias negativas sobre el estado de salud de los trabajadores. La pérdida de empleo o la reducción de los salarios pueden derivar en situaciones de depresión. Asimismo, para aquellos trabajadores que no han sufrido la pérdida de su empleo e incluso han podido mantener su remuneración intacta, la nueva situación de mayor competencia que sufren sus empresas puede afectar de manera sustancial a su jornada laboral y desembocar en situaciones de estrés laboral.

En definitiva, la globalización es capaz de mejorar el bienestar del conjunto de los países a través de mejoras de productividad, disminución de precios y aumentando la variedad de productos de los que podemos disfrutar. Sin embargo, genera costes de ajuste importantes sobre aquellos trabajadores que más sufren la competencia directa de los nuevos flujos globalizadores. Sus acérrimos detractores se han centrado en remarcar estos últimos costes, mientras que sus claros defensores a veces solo han subrayado sus beneficios. Ninguno de ellos miente, pero tampoco cuenta toda la verdad. Y las verdades parciales no valen ante un fenómeno que no ha parado de crecer en las últimas décadas y que nos afecta de manera directa. Conocer los beneficios y los costes que acarrea la globalización es esencial para decidir qué globalización queremos de hoy en adelante.

Clàudia Canals

tags: #la #globalizacion #mejora #el #nivel #de