Casa Batlló: la restauración de su fachada posterior y el redescubrimiento de su color original

La fachada principal de la casa Batlló en el Quadrat d’Or modernista es una de las más icónicas de la ciudad y una de las más fotografiadas por los turistas a diario. Sin embargo, estos días acapara el protagonismo la parte trasera de este edificio patrimonio mundial por la Unesco.

Tras una minuciosa restauración integral que ha durado alrededor de un año, la fachada posterior de esta obra de Antoni Gaudí ha recuperado su esplendor original. Turistas visitando la casa Batlló

Restauración integral y descubrimientos cromáticos

“Hemos podido validar muchas cuestiones que intuíamos, pero que no teníamos la certeza. Por ejemplo, no éramos conscientes de estos contrates de colores tan exagerados. Creemos que la fachada ha cogido una elegancia y sobriedad que no tenía”, destaca Xavier Villanueva, el arquitecto responsable de la restauración.

Para él, esta revelación de colores tiene todo el sentido y guarda relación con el resto de la casa. Así, el verde de la madera es el mismo que el de las ventanas de la fachada principal o la forja es blanca como las rejas del interior del edificio. La fachada posterior ha recuperado el color negro original del estuco. El visionario arquitecto se inspiró especialmente en la naturaleza para idear la casa Batlló.

La fachada posterior no es una excepción: simboliza una especie de jardín vertical con una planta trepadora que sube por los laterales y se junta en la parte superior. Se desconoce la fecha exacta de cuando la fachada posterior perdió su piel original y a lo largo de los años ha sufrido diferentes alteraciones cromáticas. La contaminación también le ha afectado. No hay que olvidar que antes el tren circulaba por la calle Aragón a través de una zanja y no era poca la humareda que desprendía. Durante los años 30 del siglo pasado se intervino pintando los balcones de negro y el interior de las casas de un marrón oscuro.

Restauración de elementos y técnicas preservadas

Las rejas y las barandillas de hierro antes eran negras y ahora son blancas. Los arquitectos todavía descubrían algunas cuestiones estos últimos días. Por ejemplo, Gaudí se las ingenió para limpiar la suciedad de la fachada haciendo pasar el agua de la lluvia a través de los elementos decorativos de cerámica. Configuró los balcones de tal manera para forzar que el agua discurriese por los laterales de la fachada donde está el trencadís y así autolimpiar el vidrio sin afectar al estuco. El patio posterior también se ha restaurado.

La inversión de 3,5 millones de euros y la labor de casi dos millones de visitantes anuales acompañan esta intervención. El año pasado, la entidad que gestiona el edificio superó los 65 millones de euros de facturación y los 34 millones de euros de beneficio, en un contexto marcado por el aumento de visitantes. En el 2024, la casa recibió 1.908.070 visitantes, un 21% más que en el 2023. Por nacionalidades, las mayoritarias fueron Italia (15%), España (14,6%), EE.UU. (14,3%) Francia (8,3%) y Reino Unido.

Patio posterior, jardineras y detalle de los materiales

La búsqueda de esa fidelidad a lo que fue la Casa Batlló les ha llevado restituir las jardineras y la pérgola que decoraban el patio posterior, y no solo eso, también a sembrar en esos tiestos el jazmín azul que eligió Gaudí. Los jazmines azules regresan a la Casa Batlló. Con todo, ese viaje para devolver a la finca la presencia que lució durante el primer tercio del siglo XX ha tenido para Villanueva y Olona algo mucho más emocionante: la intervención ha sido poco menos que una vivisección de la Casa Batlló que ha permitido descubrir detalles insospechados de la manera de trabajar de Gaudí.

Los balcones de la fachada posterior destacan por un sistema de soporte singular: cada elemento que sobresale de la pared de la finca se sustenta sobre una volta catalana. También se ha recuperado la estructura de las bóvedas armadas que sostienen los balcones, con una estructura mixta de ladrillo y de hierro en forma de espiral. Todo ello forma parte de la restauración que busca devolver la fase constructiva original de la casa.

La fachada posterior revela una piel oscura por el estuco y un color negro que contrasta con la parte de la casa que permanece expuesta al público. En palabras de los arquitectos, la intervención ha sido una “vivisección” necesaria para entender la obra desde dentro y fuera, y así poder revertir décadas de capas superpuestas.

Historia y contexto de la Casa Batlló

La casa Batlló no fue levantada por Gaudí. El encargo de la familia era más envenenado: se trataba de reformar una casa ya existente en el 43 del paseo de Gràcia. Gaudí pudo haberse conformado con cambiarle la piel al edificio, vestirlo con nuevas ropas, incluso levantar su altura con una corona distinta. Hizo todo lo contrario. Desafió a la mismísima ley de la gravedad, desmontó el edificio más allá de lo que el constructor encargado de los trabajos se hubiera atrevido, y retiró muros para ampliar salones y colocar la tribuna caracterítica.

La rehabilitación ha sido tan reveladora que la propia página web de la finca incluye una batería de videos que recogen esa aventura. Descubrir que se empleó pan de oro de un 95% de pureza para un detalle de las escaleras demuestra la libertad creativa de Gaudí. A la Casa Batlló, quizá la primera obra cumbre del Gaudí más desatado, le han sacado los colores, dicho esto, que quede claro, en el mejor de los sentidos. Tras una minuciosa investigación documental e incluso química y una inversión de 3,5 millones de euros desde finales de 2023, la finca ha recuperado los colores originales en su fachada posterior.

La restauración arqueológica devuelve la vida a una vivienda que revela la visión doméstica y avanzada de Gaudí más de un siglo después. A lo largo de la historia, la Casa Batlló ha sido objeto de diversas intervenciones, pero la restauración en marcha busca volver a la esencia original de la casa y sus espacios interiores, preservando la memoria de su trayectoria.

Elementos destacados de la intervención

  • Trencadís y cerámica de vidrio: restauración in situ con replica de piezas donde fue necesario.
  • Forja de los balcones: recuperación del color original y montaje sin soldadura.
  • Madera: restauración de ventanas y balconeras, devolviendo su color y estado inicial.
  • Estucos: descubrimiento del color original del estuco, mucho más oscuro.
  • Pavimentos: recuperación del mosaico de 85,000 teselas de mosaico Nolla y reproducción exacta de dibujo original de 1906.

El jardín oculto de Gaudí reaparece tras un siglo: el patio privado y la planta noble recuperan su aspecto original, con plantación de jazmín azul y una pérgola gaudiana. Las imágenes de archivo y las piezas restauradas permiten entender mejor la iconografía de Gaudí: la fachada, las jardineras, la pérgola, la tribuna y el tejado acorazado de escamas simbolizan una narrativa marina, vegetal y mitológica que ha alimentado numerosas interpretaciones a lo largo de los años.

Fachada posterior restaurada y jardín vertical (descripción de la imagen)

Casa Batlló | Tour inmersivo Gaudí | Barcelona

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