Para unos, Lutero es el ogro que destruyó la unidad de “la” iglesia, la bestia salvaje que holló la viña del Señor, un monje renegado que se dedicó a destruir las bases de la vida monástica. La principal doctrina evangélica que Lutero alzó contra el sistema ritualista de penitencias fue que la salvación es por fe y por gracia solamente, no por obras. Esa respuesta no vino fácilmente. No fue sencillamente que un buen día Lutero abriera la Biblia en el primer capítulo de Romanos, y descubriera allí que “el justo por la fe vivirá”. Según él mismo cuenta, el gran descubrimiento fue precedido por una larga lucha y una amarga angustia, pues Romanos 1:17 empieza diciendo que “en el evangelio la justicia de Dios se revela”.
La respuesta que encontró Lutero fue sorprendente. La “justicia de Dios” no se refiere en la carta a los Romanos, como piensa la teología tradicional, al hecho de que Dios castigue a los pecadores. Se refiere más bien a que la “justicia” del justo no es obra suya, sino que es don de Dios. La “justificación por la fe” no quiere decir que la fe sea una obra más sutil que las obras buenas, y que Dios nos pague esa obra. En consecuencia, continúa comentando Lutero acerca de su descubrimiento y revelación, “sentí que había nacido de nuevo y que las puertas del paraíso me habían sido franqueadas. Las Escrituras todas cobraron un nuevo sentido.
Lutero parece haber sido un hombre relativamente reservado, dedicado a sus estudios y a su vida espiritual. Su gran descubrimiento, aunque le trajo una nueva comprensión del evangelio, no lo llevó de inmediato a protestar contra el modo en que la Iglesia católica entendía la fe cristiana. Cuando por fin decidió que había llegado el momento de lanzar su gran reto, redactó noventa y cinco tesis, que debían servir de base para un debate académico. La controversia fue mucho mayor de lo que Lutero se proponía. Según Lutero, si es verdad que el Papa tiene poder para sacar las almas del purgatorio, ha de utilizar ese poder, no por razones tan triviales como la necesidad de fondos para construir una iglesia, sino sencillamente por amor, y ha de hacerlo gratuitamente (Tesis 82).
Lutero clavó sus famosas noventa y cinco tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg. Esas tesis, escritas en latín, no tenían el propósito de crear una conmoción religiosa. La mayoría de historiadores conviene en que Lutero remitió sus tesis al Arzobispo de Maguncia, al Papa, a algunos amigos y a otras universidades en esa fecha. Su impacto sorprendió al propio Lutero. Las autoridades religiosas vacilaron, sin embargo, en condenar a Lutero. Las 95 tesis son finalmente condenadas definitivamente el 15 de junio de 1520 por la bula Exsurge Domine del papa León X. El Papa León X exigió que Lutero se retractara por lo menos de 41 de sus tesis, pero el monje alemán, ya famoso en toda Europa, rechazó esta exigencia públicamente en la Dieta de Worms de 1521 jugándose la vida. Esta Reforma supuso no sólo una revolución espiritual, sino también social, económica, cultural, científica y política.

Orígenes y motivaciones de la Reforma
La Reforma surgió como respuesta a cuestiones de fe, autoridad papal y prácticas de la Iglesia que muchos consideraban desviaciones del mensaje evangélico. Los debates teológicos de Lutero, centrados en la justificación por la fe, señalaron una diferencia clave entre la gracia divina y las obras humanas. Este giro doctrinal influenció no solo la teología, sino también estructuras e instituciones religiosas y civiles en Europa.

La figura de Lutero y su impacto personal
La experiencia personal de Lutero ante la escritura y su asombro ante el mensaje bíblico impulsaron la transformación de su pensamiento. Su decisión de presentar las tesis y la posterior defensa en la Dieta de Worms marcaron un antes y un después en la historia de la cristiandad. Su postura desafiante ante las autoridades eclesiásticas tuvo repercusiones sociales, económicas y políticas que acompañaron la reforma en distintos territorios.
Explicação sobre a Dieta de Worms - Contexto da Reforma Protestante
Consecuencias de la Reforma
Esta Reforma supuso no sólo una revolución espiritual, sino también social, económica, cultural, científica y política.