La tierra, la familia, las raíces, la gente que nos rodea… Todos venimos de un lugar y somos lo que somos gracias a eso, a todo lo que nuestro imaginario ha ido conformando a lo largo de los años. Valeria Castro tiene su particular historia, que no es mejor ni peor que la de los demás, pero es la suya, y es de verdad. Es así como ella entiende también su música, como una manera de expresar todo lo que lleva dentro y que le ha acompañado a lo largo de sus 23 años. Con honestidad, siendo fiel a sí misma y al lugar del que procede todo lo que ella es, con una sensibilidad apabullante y un talento compositivo e interpretativo ciertamente emocionante, Valeria acaba de publicar su primer larga duración, el bellísimo con cariño y con cuidado. Con una incansable sonrisa en la boca y una cercanía similar a la que se siente cuando sus canciones nos abrazan, hablamos con ella y nos volvemos a reconciliar con la ternura que todos llevamos dentro.
Un recorrido artístico: desde Chiquita hasta Con cariño y con cuidado
Las canciones de con cariño y con cuidado son refugio, caricias y esperanza, son reivindicación y aprendizaje, son amor propio y gratitud. Las composiciones de Valeria Castro son hermosos destellos de luz en un mundo que cada vez necesita más propuestas así. A principios del año pasado estuvimos hablando contigo de chiquita, tu primer EP. Realmente fue hace poco, pero no sé por qué a mí me parece que ha pasado más tiempo. Yo también tengo esa sensación. Creo que ahora se muestra un poco la madurez que puedo tener, aunque todavía tengo 23 años y sigo siendo chiquita, con otra visión por todo lo que me ha sucedido. Pues yo creo que, de alguna forma, sí. Siempre he intentado hacer todo de la manera más profesional posible, pero es verdad que en este disco, al ser un primer álbum largo, parece que ya estoy hablando de algo más grande, de algo que queda para siempre.
En chiquita hablabas mucho de tu niñez, de tu tierra, de tu familia, de todas esas cosas que tanto te definen y de las que tan orgullosa te sientes. Ahora, en con cariño y con cuidado, el mensaje, aunque no se aleja demasiado de esto, es una mirada a un pasado mucho más cercano, al último año y medio. Al final, «lo que canto es lo que llevo dentro, que es todo lo que siento», como dice la canción que abre el disco [dentro]. Este disco bebe de la misma temática que el EP, pero quizás el EP era una cosa más caótica, de ideas sueltas sobre las mujeres de mi vida, el miedo que tengo o la inmigración, y este disco creo que tiene una columna vertebral más amplia y un mayor mensaje. Esa columna vertebral se basa en la raíces, pero sobre todo en el amor propio. Dentro de las distintas situaciones que he vivido, habla de aprender a dignificarse a una misma, a quererse un poquito más, a respetarse… dentro de una relación, dentro de una situación que no controlas, dentro del sufrimiento humano, que también es digno, igual que el enfado.
La experiencia personal como motor creativo
Cuando anunciaste el disco, comentaste de dónde salían estas canciones. Ese nudo en la garganta fue un nudo muy orgánico, a raíz del volcán de La Palma. Cuando yo decidí que tenía que ponerme a hacer un disco, poco después empezó lo del volcán, que a mí me tocó muy de cerca por mi familia y por todo mi pueblo. Al final yo escribo de lo que estoy sintiendo, de lo que estoy viviendo, trato de escribir con mucha sinceridad, y aquí no iba a ser menos porque estaba en mi imaginario todo el rato. Sólo podía escribir de ello, pero al ser algo tan personal, tan duro para los nuestros y tan comentado por la prensa y por la gente, no sentía que yo estuviera poniendo las palabras correctas a nada. Pensaba que lo poco que escribía en ese momento no estaba a la altura de todo lo que estaba sucediendo. Fue en ese momento cuando tuve esa parálisis: «creo que lo que tengo que escribir no está a la altura de lo que esto significa para mí, para mi tierra, para mi gente…»
Por suerte, en el momento en el que yo estaba tan bloqueada, gracias a mucha terapia con mi psicóloga, pude aprender a perdonarme y a abrazar también el fallo. Yo creo que sí. Hay algunas canciones que las empecé a componer antes de esos momentos, había hilos conductores de los que tiré o notas del móvil que tenía, pero sí que recuerdo que el punto de inflexión a lo mejor fue el día que escribí un hogar, la canción más dedicada a La Palma. Ahí desbloqué ese nudo y por fin pensé: «He escrito algo de lo que me siento orgullosa y creo que la gente se puede sentir abrazada». Recuerdo escribirla enfrente del volcán, en la casa de mis padres y, en el momento que lo hice, me solté un poco y empecé a buscar todos los sentimientos que había alrededor de eso. Me daba miedo ser muy explícita o muy literal porque había otras muchas emociones rodeando aquello. Ya los medios se encargaban de hacer aquello de manera explícita y yo tenía que poetizarlo de alguna manera.
Al final este disco habla de un aprendizaje. Dime qué has aprendido en este tiempo y qué has querido plasmar en estas canciones. Yo creo que el aprendizaje clave es la priorización de mí misma. No sólo aprender a quererme con ternura, sino también a dignificar, a decir «hasta aquí acepto, hasta aquí no acepto». poquito o costumbre son canciones que hablan más de lo romántico, pero ambas tienen esa vértebra de priorizarme, de «esto es lo mínimo que necesito» o «no me voy a acostumbrar a lo que no quiero». O con cariño y con cuidado, que habla del amor a mis padres, también tiene esa ternura de «sé que sufro, pero tengo gente alrededor».
La verdad detrás de la voz y el enfoque de ternura
Desde el dolor, absolutamente. Pero más que desde el dolor como una cosa muy grande, desde distintas fases del dolor. Siento que el primer objetivo de las canciones que hago es utilizarlas como propia terapia. Al final creo que el dolor, en el momento en que compongo las canciones, es como la última etapa, la etapa en la que asumo la realidad y la digiero de alguna forma. Tu manera de entender esto es desnudándote emocionalmente en tus canciones, algo que se refleja también en la forma que tienes de interpretarlas. Ya me dijiste en su día que no, pero te lo vuelvo a preguntar ¿de verdad no temes exponerte demasiado?
Y yo me baso en hacerlo todo personal… [Risas]. La verdad es que sigo sin temerlo, Javi. No temo que la gente sepa mi historia porque es lo que hay y creo que, con sus diferencias o con sus tragedias más o menos raras, es similar a lo que vive toda la gente. Lo que me da miedo de lo explícito es el hecho de que llegue muy directamente, pero la sinceridad en lo poético creo que es algo muy bonito. Hacer ese ejercicio de atender a lo que estoy contando y que me descubran de esa manera, me parece muy bonito. No es decir «hola, soy Valeria, tengo 23 años y viví esto», sino a través de las letras, a través de algo poético, contarles quién soy. Si en ese momento se dan cuenta de quién soy es porque me han escuchado con atención y ya sólo por eso estoy muy agradecida.
Eso que estás comentando lo cuentas en dentro y en lo que siento. En este disco reivindicas también la ternura. Es la vía que utilizo, en la que me siento más cómoda. Al menos creo que es la vía más sana, con la que menos posibilidades tienes de que se te tiren encima. Yo creo que hay muy poca gente que lucha contra la ternura porque todo el mundo, en algún momento del día o en algún momento de su vida, la busca. En momentos de fragilidad, la ternura siempre va a poder estar presente para sanar un poquito. Yo incido en lo social para hacer crítica, pero disfrazándolo de alguna forma con la ternura, entra de otra manera y puedes incluso hacer reflexionar a la gente de una forma más humana.
Hay discursos que, según los digas, pueden ser una guerra donde hay que meterse en esa trinchera que decías, pero hay otra forma de decirlo que puede hacer que la gente tenga otro punto de vista. [Risas]. La verdad es que nunca he sentido eso. Yo creo que también tengo mucho miedo y me da miedo que la gente me odie porque intento hacer todo en mi vida para no recibir eso, siempre dentro de mis principios, claro. Esa búsqueda de no tener problemas con la gente, manteniéndome fiel a mis principios, creo que me sirve de escudo. Al final el arte os sirve a los creadores para saber canalizar de alguna manera todos esos sentimientos.
Sí, la verdad es que yo también me siento privilegiada, porque encima es mi vida laboral. De todas formas, creo que va intrínseco en el ser humano una cierta tendencia a la melancolía. Como que a veces nos gusta y disfrutamos refugiándonos en canciones o películas que quizás nos suman un poco más en esas sensaciones. Totalmente. Como te decía antes, escribo desde la última parte del dolor y creo que esa parte está repleta de melancolía. He intentado endulzar la melancolía, al menos buscar ese hilito de positividad dentro de ella. En uno de los versos de techo y paredes, que es una de las últimas del disco y para mí es casi la moraleja, hago referencia explícita a la melancolía. Lo hago como una forma de tirar para adelante, que también creo que hay mucho de eso en el disco. Digo que se aprende a vivir con la melancolía. Es que creo que no es malo que esté presente y llega un punto que, por inercia, aprendes a vivir con ella.
Personaje y contexto: Techo y paredes, y la relación con la tierra
Todo el mundo tiene una voz propia y a veces nos ninguneamos o nos invisibilizamos a nosotros mismos. ¿Es la raíz la canción que resume mejor el espíritu del disco y el tuyo mismo? Parece un perfecto resumen de lo que eres, de lo que muestras, de lo que reivindicas con tu música. Yo creo que sí. Sobre todo por ese asumir lo que hay, venga como venga, «pasó lo que tenía que pasar y no pienso hacer nada más que quedarme aquí, cuidando la raíz».
Me gusta mucho cuando dices: «tendrías que ver el alma que tiene tu garganta». Como te he dicho alguna vez, me emociona mucho tu forma de cantar y hacía mucho que no sentía tanto con una voz. Muchas gracias, Javi. Qué bonito lo que dices. Esta es una de las frases que más me costó publicar porque me sentía un poco ególatra diciéndolo, pero a la vez también veo que hay mucha gente que me dice que le emociona mi voz. Esa canción fue la primera que escribí para mí misma y ahí me digo esa frase. De alguna forma, en esa canción me hablo a mí misma, pero por otro lado todo el mundo tiene una voz propia y a veces nos ninguneamos o nos invisibilizamos a nosotros mismos. Está bien reivindicar el escucharse a uno mismo.
Influencias folclóricas y colaboraciones
Cantando sí que me pasa, pero emocionarme cuando me escucho, no me emociono. En este disco hay algunos sonidos y ritmos que ahondan aún más en la tradición que siempre has llevado contigo. Ha participado Benito Cabera e incluso en el videoclip de costumbre apareces tocando un pandero cuadrado. Pues la he recogido de lo que había en mi imaginario. Es un disco que tiene unos tintes folclóricos y unos tintes electrónicos, más de lo primero que de lo segundo, aunque también es un avance electrónico porque es una música que yo escucho mucho, e intenté aportar algo de eso porque también me sentía muy identificada con ello. No es un disco de isas canarias o de folías, evidentemente, pero sí que noto que hay algo de esa tradición en mi imaginario. También hay pequeñas referencias, por la gente de la que me rodeé, a Latinoamérica. Al final, las Canarias creo que son el punto de conexión entre la península y Latinoamérica. La verdad que estoy muy contenta porque yo me siento parte de todo eso.
Gira y actuaciones en vivo
No quiero decir lo de «es el disco más personal» [risas], pero sí que siento que es un trabajo del que me siento muy orgullosa y tengo muchas ganas de defenderlo en directo. Estamos en el inicio de los ensayos de la gira, pero vamos a ir con banda completa en prácticamente todos los shows, salvo algunos que sean en acústico por las circunstancias. La percusión será lo más tribal y folclórica posible, y se encargará Iván Mellén; a las guitarras vendrá Pablo Cáceres, que estará también con el charango y otros instrumentos de Latinoamérica; Marco Niemietz vendrá con el contrabajo y Laia Alcolea estará con los teclados, para dar el toque electrónico del disco. Es una gira con un buen número de fechas. Empezamos en Turquía porque han querido contratarnos por allí, así que estoy muy contenta. Es un buen síntoma de que esto está llegando.

La Palma, el volcán y la memoria familiar
Antes has dicho que te emocionas escuchando el audio de tu abuela que hay en un hogar. Esta canción hace referencia directa a lo que ocurrió en tu isla con el volcán. En su día hablamos un poco de esto porque estaba aún activo y era un momento doloroso para ti. Cuéntame ahora el balance que hace la gente de La Palma y tú misma de todo aquello. Tampoco quiero hablar por los palmeros porque me da un poco de miedo. Soy una persona a la que le suelen dar un altavoz y no quiero hablar por nadie. Al final hablo de una misma y de mi familia. Pero bueno, hemos sacado el valor de lo importante, de la salud, de intentar quitarle importancia a lo material. Es triste, más que por los cimientos, el techo y las paredes de una casa, por los recuerdos que quedan dentro. Mi abuela se ha quedado sin las fotos de sus padres y cosas así, es la pérdida de algo que no va a volver nunca más y no hay forma de replicarlo.
Preguntas sobre el futuro y el mensaje para las nuevas voces
¿Qué singles destacarías del disco? El single del disco será costumbre, por toda la fuerza que tiene esa canción y porque es una forma de reivindicar que la costumbre de las cosas no te frene y no te silencie. Y me gustaría poner el foco también en Costura, la más feminista del disco. La compuse para dejar la ternura a parte en la voz de la mujer y reivindicar que no nos callen a las mujeres que todavía somos principiantes. Una frase que me enorgullece haber escrito explícitamente en una canción es todo lo que yo he aprendido de mi madre, poner algo tan literal y real para mí es algo que me hace mucha ilusión que la gente pueda escuchar. Techo y paredes también parece una canción con muchísima fuerza. ¿Qué historia hay detrás? La compuse para mi hermana porque tuvo que emigrar, está viviendo en Holanda, y es una forma de decirle que no se ponga límites, que hay campo para vivir y para recorrer. Que no se quede solo con la tristeza y la melancolía y que vendrán momentos buenos. También acaba siendo una canción un poco para mí porque soy su hermana gemela y ha sido este año cuando me he separado de ella y era una manera de hacer una canción para ambas y sentir su presencia.
¿Qué consejo le darías a una mujer que se inicie ahora en la industria musical? A veces hay que perdonarse los fallos, abrazarlos. Que se perdonen y que busquen compañeras en las que se puedan apoyar. No estamos solas en esto.