El primer edificio de hormigón armado: orígenes, hitos y evolución

Este artículo sintetiza los hitos históricos y los primeros desarrollos del hormigón armado, desde sus experimentos iniciales hasta la llegada de las primeras obras emblemáticas y los pioneros que impulsaron su adopción en Europa, América y España. Se describen las fechas clave, los protagonistas y las obras que marcaron el inicio de una técnica que transformó la construcción moderna.

Orígenes y primeros experimentos

Hyatt T._(1816-1901) Es un abogado americano que estudia en Inglaterra la compatibilidad de los dos materiales, publica los primeros resultados científicos sobre el material Hormigón armado: “An Account of Some Experiments with Portland Cement Concret Combined with Iron as a Buiding Material”.

Patentes_Durante esta década aparecen innumerables patentes de elementos estructurales y después de sistemas completos de hormigón armado. Todas tienen multitud de semejanzas, pero también diferencias según las obras y mercados a los que van dirigidos.

Desarrollo técnico y primeros forjados

Rasome E. L._ (1852-1917) Construye el primer forjado de hormigón en Estados Unidos.

Hennebique F._ (1824-1921) Pasa de albañil a realizar la primera patente de sistema completo en hormigón armado de un edificio en Bélgica, basada en resultados experimentales. En 1896 publica la famosa revista “Le Béton Armé”, principalmente para la difusión de sus productos. En 1900 realiza el primer edificio de hormigón en París.

Expansión de conceptos y difusión de ideas

Freytag C._ (1846-1921) Constructor alemán, crea junto con Wayss en Frankfurt “Wayss und Freytag” la mayor promotora dedicada a la construcción en Hormigón Armado hasta la Primera Guerra Mundial.

Rabut Ch._ (1852-1925) Dirige el primer curso de Construcciones de Hormigón Armado en París en L’École Nationale des Ponts et Chaussées.

Ritter W._ Publica las primeras ideas de Teoría sobre el hormigón armado en “Die Bauweise Hennebique”.

Representaciones y publicaciones clave

Las fotos que se publica de la construcción de la fábrica Ceres procede del Fondo de la empresa Hennebique depositado en los Archives Nationales / Instituí Frangais d’Architecture. LA FÁBRICA CERES DE BILBAO. LOS ORÍGENES DEL HORMIGÓN ARMADO Y SU INTRODUCCIÓN EN Bizkaia. Jaume Rosell y Joaquín Cárcamo.

Iconos españoles y catalanes

BARBAROT, E._1927 Tratado práctico de Edificación. Traducido de la 5º edición francesa por Lino Álvarez Valdés. 2ª edición. Gustavo Gili Ed.

Aquí se destacan investigaciones y publicaciones que sitúan a España en el mapa del hormigón armado, con fundamentos técnicos y históricos relevantes para la construcción europea.

Primeros ejemplos de obras emblemáticas

Fue el primer rascacielos del país construido en hormigón armado. Se erigió entre 1932 y 1933 con proyecto y dirección de obra de los arquitectos Enrique Douillet y Alfredo Joselevich. Tiene 21 pisos y 85 metros de altura. Fue declarado patrimonio arquitectónico de la ciudad de Buenos Aires y es uno de los grandes hitos de la arquitectura local.

En el remate de la calle Corrientes, aún angosta, la Compañía Mercantil y Ganadera construyó en 1933 un rascacielos destinado a renta de oficinas de 85 metros de altura y con dos subsuelos para estacionamiento que introdujo recursos y tecnologías poco usuales para la ciudad, entre ellos el uso de hormigón armado. El 12 de octubre de 1936 quedó oficialmente inaugurado su último tramo, entre las calles Florida y Bouchard, pero para entonces ya contaba con un enorme portal sobre su remate: el edificio Comega, un rascacielos de 85 metros de altura.

La ciudad ya había sido testigo de la primera generación de rascacielos porteños: la Galería Güemes (1915), el Palacio Barolo (1922) y el Edificio Mihanovich (1928); signados ellos por estrictos rasgos académicos. Sin embargo, la década del ´30 está dominada por la construcción de los denominados rascacielos “modernos”, encabezados por el propio Comega y seguido por el Safico (1934, con 90 metros de altura), el Kavanagh (1936, con 110 metros) y el Ministerio de Obras Públicas (1937, con 93 metros).

El edificio Comega fue propiedad de la Compañía Mercantil y Ganadera, de la empresa Bunge & Born, la cual en 1933 le encomendó a los arquitectos Enrique Douillet y Alfredo Joselevich, quienes formaban parte de la oficina técnica del grupo, el proyecto y la dirección de un edificio de altura destinado al alquiler de oficinas comerciales de prestigio. Está ubicado en la avenida Corrientes 222, esquina avenida Leandro N. Alem, en plena área central de la ciudad de Buenos Aires, sobre un terreno rectangular de 700 metros cuadrados de superficie. La construcción estuvo a cargo de la empresa GEOPE Compañía General de Obras Públicas, e intervino en la dirección el Ing.

El edificio se desarrolla en tres subsuelos, planta baja con locales comerciales y 18 pisos para oficinas. Se encuentra envuelto en una estricta funcionalidad, con fachadas puras y plantas libres que ofrecen las mejores condiciones para la iluminación y la ventilación de las oficinas. En cambio, por encima del basamento, a partir del piso 15, emerge una torre de siete pisos que no utiliza tal recurso, insinuado y sugerido por el Reglamento General de Construcciones (1928), sino que crece de manera prismática. El Comega está compuesto por tres subsuelos, dos de los cuales fueron destinados a estacionamiento vehicular (todo un evento) y uno a archivo y sala de máquinas, donde funcionan el equipo de bombas, el de ventilación, el sistema de calefacción, el de filtro de agua y el horno incinerador, entre otros.

Sobre el frente de la avenida Corrientes se introdujo el acceso al edificio, signado por la acentuada pendiente de la barranca. Luego de atravesar una escalinata de granito negro y la puerta giratoria de bronce, se penetra al hall principal, un espacio alargado que tiene en su primer tramo una doble altura. De esta manera, el hall del primer piso se ve obligado a balconear sobre el acceso, generando una fuerte tensión espacial. En su totalidad, el hall principal está conformado por un envoltorio de acero inoxidable tanto en los muros como en el cielorraso y las puertas de ascensores. Por ende, se torna significativo el juego de luz difusa que se derrama en múltiples reflejos.

Sobre los muros medianeros, en el sector más desfavorecido, se colocaron las circulaciones, conformadas por cinco ascensores y el núcleo de escaleras. Los aventanamientos, de acero tipo guillotina y cortinas de enrollar venecianas, así como las columnas y los radiadores, fueron ubicados de manera tal que el espacio interior pueda ser subdividido libremente de acuerdo con los requerimientos de cada inquilino. Las plantas tipo de los pisos 15° a 18°, de 217 m² cada una, y a las que sólo llegan dos de los cinco ascensores, adquirieron una prolija forma rectangular. En el piso 19° funcionó hasta el año 1969 la más moderna de las confiterías de Buenos Aires: el Comega Club. Cuenta con un gran ventanal semicircular que se acusa sobre la fachada de la avenida Alem y ofrece las mejores perspectivas sobre el Río de la Plata.

El edificio está ubicado en la zona conocida como “el bajo”, muy próxima al río, de manera que la impermeabilización de los subsuelos resultó una tarea compleja. Aunado a ello, a un par de metros de los cimientos, sobre la avenida Corrientes ya circulaba el subterráneo de la Línea B. Para impedir todo tipo de filtración se realizó una batea aislante conformada por un contrapiso de hormigón de 10 cm. La estructura fue ejecutada completamente en hormigón armado. Para contrarrestar los empujes laterales del subsuelo y las vibraciones producidas por el subterráneo, se decidió realizar una platea y submuraciones de hormigón. Asimismo, muchos de los muros que conforman la fachada y el propio núcleo vertical han sido construidos también en hormigón para que trabajen como contravientos.

Además, aunque el origen de este negocio harinero se encuentra en 1871, el actual edificio nació en 1899 del impulso empresarial de la familia Ugalde, que apostó por una técnica constructiva entonces moderna e innovadora: el hormigón armado. Su arquitecto, Federico de Ugalde, optó por el sistema Hennebique, firma francesa que pocos años antes se había encargado de la reconstrucción de otra fábrica de harinas en Portugal. El edificio abandonó pronto su función productiva y fue dedicado a almacenes, primero, y dividido entre varios talleres y negocios, después. Ello hizo que fuese objeto de algunas transformaciones, añadiéndosele un piso y perdiendo la inclinada cubierta original.

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#03. Origen y evolución del hormigón armado

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