¿Alguna vez te has preguntado cuál es el proceso productivo de las baldosas de cerámica? ¿Cómo se fabrican las baldosas que comúnmente encontramos en los pisos y revestimientos de casas, hoteles, tiendas, oficinas? El proceso productivo de estos elementos de diseño es particularmente interesante.
La cerámica esmaltada en bicocción y otros productos específicos se forman de maneras distintas, desde la extrusión para ciertos tipos como el clínker o el cocido, hasta procesos de conformación que permiten obtener una “cinta continua” para ser cortada posteriormente. En cuanto al esmaltado de las baldosas cerámicas, cabe señalar que los esmaltes están compuestos de materiales diferentes a los del bizcocho; esta aplicación se realiza llevando los esmaltes a fusión. Será durante la siguiente fase de enfriamiento, que la capa de esmalte se solidificará y se forma así una superficie de efecto casi acristalado, que confiere a la baldosa tanto una determinada totalidad cromática (más que un patrón o un motivo), como un acabado específico (por ejemplo, el brillo).
Clasificación y parámetros técnicos
Es importante tener en cuenta que las baldosas de cerámica se clasifican según diferentes parámetros. Desde el definido por la norma UNI EN 14411 que las distingue por método de conformación y grado de absorción de agua hasta los diferentes tipos. Además, no te olvides de echar un vistazo a las muchas propuestas que en PCS ponemos a tu disposición con respecto a las cerámicas para pavimentos y revestimientos.
Las baldosas cerámicas forman parte esencial de la arquitectura y la construcción contemporánea. Su versatilidad estética, su resistencia técnica y su evolución industrial las han convertido en uno de los materiales más utilizados tanto en obra nueva como en reformas. Las baldosas cerámicas son piezas rígidas obtenidas a partir de materias primas minerales que, tras ser conformadas y cocidas a altas temperaturas, adquieren dureza, estabilidad dimensional y resistencia al uso.
Tras la preparación de la pasta cerámica, el material se conforma mediante prensado, dando lugar a piezas de dimensiones y espesores controlados. Este proceso transforma la pieza en un material duro, estable e impermeable en mayor o menor grado, dependiendo del tipo de baldosa. Frente a soluciones como la madera natural, la piedra o los materiales sintéticos, la cerámica ofrece una combinación difícil de igualar: alta durabilidad, facilidad de limpieza, resistencia al fuego y a los productos químicos y una enorme variedad estética.
Propiedades y criterios de selección
La absorción de agua es uno de los criterios más importantes en la clasificación cerámica. Indica el porcentaje de agua que puede absorber el material y está directamente relacionado con su porosidad interna. La resistencia superficial se mide mediante diferentes sistemas. El espesor de las baldosas cerámicas influye directamente en su resistencia estructural y en el tipo de colocación requerida. Para aplicaciones exteriores o industriales, la baldosa debe ser resistente a ciclos de hielo-deshielo y a la exposición a productos químicos. El azulejo es la baldosa cerámica tradicional destinada a revestimientos verticales. Fabricado con una base porosa y un esmalte vitrificado, destaca por su ligereza y facilidad de colocación. Históricamente, el azulejo ha sido un elemento clave en la arquitectura mediterránea, desde los diseños geométricos andalusíes hasta las composiciones modernistas.
El gres esmaltado supuso durante décadas una solución intermedia entre el azulejo y los materiales técnicos actuales. El gres porcelánico representa la evolución más avanzada dentro de las baldosas cerámicas. Además, es la base ideal para imitaciones de madera, mármol o piedra natural, permitiendo disfrutar de su estética sin los inconvenientes de mantenimiento. Estas baldosas recuperan una apariencia artesanal y cálida, muy valorada en proyectos rústicos o de inspiración tradicional. Elegir correctamente una baldosa cerámica implica analizar el entorno, el uso previsto y las exigencias técnicas a las que estará sometida.
En espacios interiores, la elección suele priorizar la estética y la comodidad de uso. Las baldosas cerámicas de interior deben ofrecer una superficie fácil de limpiar, resistente a manchas y compatible con el tránsito previsto. En exteriores, las exigencias técnicas aumentan considerablemente. Baños y cocinas concentran humedad, vapor y productos de limpieza, por lo que requieren materiales con superficies impermeables y resistentes a agentes químicos. Una baldosa de alta calidad solo alcanza su máximo rendimiento cuando se instala correctamente. La junta no es un elemento decorativo secundario, sino una necesidad técnica. Permite absorber pequeñas dilataciones, facilita la alineación de las piezas y mejora la durabilidad del conjunto. No todos los adhesivos funcionan igual con todos los materiales. El tipo de baldosa, su absorción, el espesor de baldosas cerámicas y el soporte condicionan la elección del adhesivo más adecuado.
Procesos de fabricación y tipos de cocción
El corte preciso de la cerámica es uno de los puntos críticos de la instalación. En este contexto, las cortadoras manuales para baldosas se convierten en una herramienta imprescindible. RUBI dispone de una gama amplia y especializada que permite adaptarse a distintos tipos de obra, niveles de exigencia y formatos cerámicos.
La principal diferencia radica en la absorción de agua y la densidad del material. Debe presentar baja absorción de agua, resistencia a la helada y una clasificación antideslizante adecuada. La clasificación PEI indica el nivel de resistencia al desgaste superficial de una baldosa esmaltada. Sí, siempre que el soporte esté estable, limpio y correctamente preparado. Al escoger una baldosa cerámica para instalar en algún espacio de tu hogar, no solo debes fijarte en el color de tu preferencia.
La mayoría de las placas de arcilla son de poco espesor, teniendo un grosor de 2 a 10 mm. La norma europea EN 14411 establece las características técnicas que debe poseer una baldosa cerámica. Tipo de fabricación: extrusión (A), prensado en seco (B), otros procesos artesanales aprobados (C). Acabados: Esmaltados (GL) y No esmaltados (UGL). Absorción Baja: Menor o igual al 3%. La dimensión (grosor, rectitud de los lados, octogonalidad, planitud, longitud y anchura). Capacidad de absorción del agua. Aspecto superficial.
Pasta roja: debido a que tiene contenido de óxido colorante y óxido de manganeso, adquiere un color que puede ser amarillo, rojo o marrón. Extrusión (A): consiste en hacer pasar la pasta en estado plástico por una extrusora o galletera que forma la lámina. Una vez obtenida la baldosa se corta y troquela para obtener el tamaño deseado. Prensado en seco (B): la masa se reduce a polvo. Teniendo un 5 a 7% de humedad es compactada con una prensa hidráulica. Otros procesos (C): se pueden incluir otros procesos comerciales artesanales en la elaboración de la baldosa. Monococción: son los materiales cerámicos sometidos a un único proceso de cocción. Tercer fuego: en algunas ocasiones es necesaria una cocción adicional que se realiza después del proceso del esmaltado. Se hace con la finalidad de reducir la humedad en las piezas. Esmaltados: después del proceso de cocción se procede a la aplicación de una o varias capas de vidriado para dar una apariencia más brillante y estética a la pieza. No esmaltados: solo se realiza el proceso de cocción una única vez. Rectificadas: después de pasar la baldosa por el proceso de cocción, se asierran o rectifican los bordes para que tengan una forma más precisa. Son baldosas rústicas de alta porosidad usadas para pavimentar pisos exteriores. Debe mencionarse que el gres porcelánico tiene una absorción extremadamente baja y es apto para interiores y exteriores; la baldosas rectificadas mejoran la precisión de bordes, y la terminación puede ser mate, que es más resistente al desgaste y más fácil de mantener.
Instalación, formatos y sostenibilidad
Hoy en día el gres porcelánico es la base ideal para imitaciones y formatos grandes; los formatos grandes (como 60x120 cm) están en auge porque reducen el número de juntas y amplían visualmente el espacio. El gres porcelánico, ya sea en formato de baldosa prensada o de placa extrudida, es el material cerámico perfecto para su instalación en sistemas de fachadas ventiladas, aportando valores técnicos y estéticos superiores a muchos productos tradicionales. Las baldosas cerámicas se identifican como productos sostenibles gracias a su potencial de circularidad y su capacidad para reducir los impactos ambientales negativos. La baldosa cerámica es un producto hecho de materias primas 100% naturales, está diseñada para ser duradera y puede ser recuperada al final de su vida útil. El hecho de que la cerámica sea un material duradero y tenga una vida útil extensa implica un menor reemplazo.
La elección de materiales influye en el precio. El precio de un metro cuadrado de azulejo dependerá de diferentes factores, siendo su diseño una de las principales variables; otras características como el formato o el tipo de acabado o decoración también pueden influir. Las características de este producto lo hacen idóneo para su utilización en prácticamente cualquier tipo de sistema cerámico, con altas prestaciones técnicas y infinitas posibilidades decorativas y de acabados, tanto para pavimentos como para revestimientos, en espacios interiores y exteriores.

Curso de Cerámica - Técnicas de MonoCocción
Notas finales sobre compatibilidad y uso
El gres porcelánico es el material cerámico idóneo para fachadas ventiladas y otras instalaciones exteriores; su baja porosidad, grandes formatos y espesor reducido permiten aplicaciones versátiles. La correcta elección de las técnicas de colocación, materiales de agarre y rejuntado, y la definición de la técnica de colocación deben adaptarse al uso previsto y la ubicación final del sistema. Este artículo no debe considerarse definitivo, sino una guía de conceptos y terminologías empleadas en la industria cerámica para pavimentos y revestimientos.