Por qué se llaman azulejos: etimología, historia y evolución de la cerámica portuguesa y española

Azulejo es una palabra de origen árabe empleada en España y en Portugal para designar una baldosa cerámica cubierta con un esmalte opaco. Esta palabra deriva del árabe الزليج « al zulaycha » que significa pequeña piedra pulida, y no de « azul », como se lee a menudo. ¿Por qué « pequeña piedra pulida »?

Etimología y primeros usos del alicatado

La idea inicialmente era reproducir los mosaicos greco-romanos del Medio-Oriente, o de África del Norte, con trozos de baldosas de color, y no de pequeñas piezas de mármol pulido (« teselas »). Los que conocen Marruecos por supuesto habrán visto « zellige », mosaico de pequeñas piezas de barro cocido barnizado en color. Estos « zelliges » todavía cubren suelos y paredes de muchos lugares. Esta artesanía antigua sigue viva en Marruecos; la mayoría de los talleres de corte están en la ciudad de Fez. Los « zelliges » marroquíes y los « azulejos » hispánicos por lo tanto comparten la misma etimología.

Los primeros azulejos conocidos son de Egipto y Mesopotamia. En el año 2620 antes de Cristo, el Faraón Zoser, fundador de la Dinastía III, ordenó la construcción de una pirámide en Saqqara por el famoso arquitecto Imhotep. En esta pirámide las galerías que conducen a la cámara funeraria están cubiertas con azulejos verdes con líneas amarillas imitando papiro. Sin embargo, en aquellos tiempos remotos, esta técnica de cerámica cubierta con un esmalte opaco era exclusivamente oriental, y de hecho, se perdió posteriormente. Los persas Sasánidas redescubrieron en el siglo IX el uso del estaño como un opacificante del vidrio; fabricaron de nuevo azulejos con un esmalte opaco. Sus vecinos Abasíes (Bagdad era su capital) también se apropiaron de esta técnica, la cuál se transmitió a todo el mundo árabe-musulmán, desde las puertas de Constantinopla hasta España. Fueron los Árabes quienes introdujeron en Europa este arte venido de Oriente.

Del alicatado árabe a la excelencia europea

El primer uso de azulejos fue para formar ensamblajes geométricos de piezas cortadas de cerámica (« alicatado »). Decoraciones y adornos utilizados son complejos y reflejan el gusto islámico por la geometría. Sin embargo, este alicatado es un proceso costoso, ya que requiere una gran cantidad de trabajo de corte y se desperdician muchas baldosa al cortarlas. Estas separaciones se realizan mediante el dibujo de los contornos con una sustancia grasa mezclada con un pigmento negro: el óxido de manganeso. Una vez cocida, esta sustancia grasa se convierte en una delgada línea negra. Esta técnica de separación de los colores se llama en España cuerda seca. Los azulejos producidos por este método tienen motivos principalmente moriscos y sus composiciones se asemejan a los mosaicos de tipo alicatado. A veces sugieren efectos cubistas originales o están dispuestos en magníficos motivos radiales.

En torno a los años 1500, el proceso de cuerda seca fue reemplazado por el de arista o cuenca: la separación de los colores se hace por finas líneas salientes levantadas en la arcilla. Se utiliza un molde con el patrón negativo que se presiona en la arcilla blanda, y por eso no hay línea de color negro entre los diferentes colores. Los principales centros de fabricación españoles fueron Málaga, Toledo, y Sevilla. Aparte de estos decorados geométricos en relieve, en el siglo XV se desarrolló la fabricación de azulejos con decorados pintados en azul de unos 10 o 15 cm de lado con motivos geométricos, animales o heráldicos. También se fabricaron placas de barro cocido gruesas esmaltadas en blanco y decoradas generalmente en tonos rojizos o amarronados.

La influencia italiana y la expansión del arte del azulejo

En 1492, la toma de Granada por los Reyes Católicos puso fín a la Reconquista. En el mismo tiempo, la influencia del Renacimiento procedente de Italia produjo cambios fundamentales en la evolución del arte y de la arquitectura. Y también de los azulejos. En Italia se desarrolló la técnica de la mayólica: piezas de cerámica cubiertas con un esmalte de plomo opacificado con estaño. La mayólica se caracteriza por una elaborada policromía: follaje, personajes, grotesco, etc. La ciudad italiana de Faenza, importante centro de producción, originó la palabra «fayenza» y en francés: «faïence». Hacia 1498, se estableció en Sevilla un pintor de mayólica italiana, Francesco Niculoso, llamado Niculoso Pisano, ya que era nativo de Pisa. Introdujo en España la técnica de la mayólica y la aplicó brillantemente a los azulejos. Hasta entonces, los colores aplicados sobre las baldosas eran brillantes y se aplicaban con una intensidad uniforme. La técnica italiana « pisana » es pictórica: se pinta sobre las baldosas como se pinta sobre un cuadro. Por consiguiente, va a ser utilizada una rica policromía: azul, amarillo claro, amarillo oscuro, verde, marrón, blanco, negro, púrpura. Lo particularmente revolucionario, es la búsqueda del claroscuro y del desvanecido. De modo que la producción artesanal, basada en una repetición casi industrial de motivos, se convierte en una creación artística que requiere la sensibilidad de un pintor. El estilo de los azulejos se verá completamente transformado desde entonces. Aparecerán grandes paneles decorados con escenas figurativas y narrativas elaboradas con gran erudición. La influencia de Pisano fue enorme y desde Sevilla, fue imitado en Toledo, Valencia, Talavera de la Reina, y también en Portugal.

Difusión y desarrollo en Portugal y más allá

Otro maestro de la mayólica italiana tuvo gran influencia en el arte de los azulejos y de la arquitectura. Guido di Savino dejó Venecia y se estableció alrededor de 1500 en Amberes, en Flandes, en aquella entonces una provincia española. Gracias a Guido di Savino, también conocido como Guido Andries, Amberes se convirtió en un importante centro de producción, y la técnica de la mayólica finalmente se difundió por todo el norte de África y Europa (ver www.delft.fr). El primer fabricante de mayólica destacado en Francia es Masséot Abaquesne en Ruan. El siglo XVII se caracteriza por una amplia variedad de temas: la caza, la guerra, escenas religiosas, mitológicas, o satíricas. Las fuentes de inspiración son variadas, pero sobre todo se transponen, se mezclan y se interpretan libremente. Los pintores de azulejos se inspiran en grabados ornamentales procedentes de Europa, especialmente los grotescos. Estos motivos seculares vienen de la antigua Roma y fueron reinterpretados por el pintor Rafael en el siglo XVI para decorar el Palacio del Vaticano. Por otra parte, es la época de las colonias y del comercio con el Lejano Oriente. La inspiración también viene de la India y de China. A finales del siglo XVII, los pintores de azulejos holandeses empiezan a pintar sus paneles en blanco y azul, con referencia a la porcelana comprada de China. La porcelana china es muy cara, pero muy valorada en toda Europa. Los alfareros tratan de competir y producir loza "porcelana", especialmente en Delft. Aristócratas portugueses encargan paneles holandeses azules y blancos para sus palacios e iglesias. Algunos fabricantes de azulejos holandeses finalmente se establecerán en Portugal: Willem van der Kloet y Jan van Oort en particular. Estos azulejos azul y blanco tendrán mucho éxito en Portugal. En el siglo XVIII, estos paneles serán imitados por los pintores de azulejos portugueses hasta el punto de recubrir todo el país de azulejos azules y blancos. El arte del azulejo alcanza entonces su plenitud; la maestría de algunos pintores portugueses de azulejos es tal que firman sus paneles. En el siglo XVIII, los marcos de los paneles se hacen cada vez más elaborados con guirnaldas, ángeles y elementos arquitectónicos. Entonces aparece el estilo rococó, con ornamentación compleja. Los dibujos son a menudo inspirados por Antoine Watteau y sus grabados que representan escenas galantes, pastorales y bucólicas. Acabados los excesos y las frivolidades, es la virtud y la sencillez del estilo antiguo lo que caracteriza el siglo XIX. Entonces nace el estilo neoclásico, inspirado en particular por los estampados de Robert Adam y de su hermano James. Los marcos de los paneles son más ligeros y se simplifican. A finales del siglo XIX, aparece en Francia el Modernismo (Art Nouveau), lo cual reactiva la cerámica arquitectónica, gracias igualmente al uso de la loza de barro resistente al hielo. Los temas más representados son vegetales, con movimientos ondulantes y femeninos. Se nota mucho la influencia de los carteles de Alfons Mucha y Eugenio Grasset. La Exposición Universal de 1900 en París fue la ocasión de exhibir la cerámica arquitectónica. La técnica de separación de los colores se vuelve a utilizar después de varios siglos de abandono, se inventa también el patrón estarcido. Hoy en día, no existe homogeneidad de estilo en las creaciones de paneles de azulejos. En su mayoría son obra de un solo artista -rara vez un ceramista- que se expresa en ocasiones a traves de este arte.

Azulejos en Portugal: identidad, historia y continuidad

El Azulejo constituye una de las expresiones más importantes en Portugal y una de las contribuciones más originales de la creatividad de los portugueses a la Cultura Universal. En el territorio portugués, el Azulejo fue más allá de la simple función utilitaria o del destino ornamental y atingió el estatuto transcendente de Arte, como intervención poética en la creación de las arquitecturas y de las ciudades. Las primeras aplicaciones conocidas en Portugal como revestimiento monumental de paredes se hicieron con azulejos hispano-moriscos, importados de Sevilla, en el año 1503. El desarrollo de la cerámica en Italia y la posibilidad de recurrir a la técnica de mayólica, pintando directamente sobre el azulejo, permitió diversificar composiciones con distintas figuraciones, representando momentos históricos o decorativos. En Portugal había ya mucha demanda por azulejos de Flandres así que, más tarde, fue la fijación de ceramistas flamencos en Lisboa que favoreció el inicio de una producción portuguesa a partir de la segunda mitad del siglo XVI.

Una vez adquirido el gusto por revestimientos cerámicos monumentales en iglesias y palacios, los pedidos por grandes composiciones únicas, adecuadas a cada espacio, eran bastante más dispendiosos, de manera que se empezó más a menudo a hacer pedidos por azulejos con patrón de repetición. Entre finales del siglo XVI e inicios del XVII se realizaron composiciones de ajedrezados, azulejos de color liso que, en su alternancia, iban criando mallas decorativas en las paredes. A pesar de que estos azulejos tenían un precio más accesible, su aplicación era complexa y lenta, factor que hacía todo el proceso dispendioso y que, a su turno, llevaron a su gradual abandono. Azulejos de patrón, producidos en gran cantidad y de fácil aplicación, vinieron entonces a utilizarse con más frecuencia, primero en módulos de repetición con 232 azulejos, después en módulos mayores hasta los 12312 azulejos, generadores de fuertes ritmos en diagonal. En cualquiera de estas utilizaciones de azulejos ajedrezados y de patrón, era esencial que se usasen bordes y barras para una eficiente integración de los contornos en las estructuras arquitectónicas.

La época dorada de los azulejos portugueses

La diversidad de figuraciones en el siglo XVIILos azulejos figurativos eran concebidos en sintonía con el espacio, sagrado o civil, a que se destinaban y así se constituyeron por los talleres de ceramistas verdaderos repertorios de grabados utilizados en diversos pedidos.Concretamente, cenas religiosas, de caza, de guerra, mitológicas y satíricas, eran transpuestas para azulejo, interpretadas en un colorido libre por artífices sin formación académica, aplicadas en grandes superficies arquitectónicas o, en una escala más reducida, substituyendo la pintura al óleo de tradición europea. Durante este período, el azulejo ganó una importancia cada vez mayor en la arquitectura portuguesa.La Iglesia encargó pequeños paneles sueltos con figuras de santos, emblemas y narrativas religiosas, aún en pintura ingenua se comparada con los grandes ciclos religiosos del siglo siguiente.Por su turno, la nobleza encomendaba y proyectaba el azulejo profano, que se destinaba a la decoración de los nuevos espacios palaciales que se fueron construyendo tanto en Lisboa como en la campiña, después de la Restauración de la Independencia de Portugal en 1640.El Ciclo de los Maestros en el siglo XVIIIA principios de la década de setecientos, el pintor de azulejo volvió a asumir el estatuto de artista de renombre, incluso firmando sus paneles. El precursor de esta tenencia fue el español Gabriel del Barco, activo en Portugal a finales del siglo XVII, y que introduzco un gusto por el entorno decorativo más exuberante y por una pintura liberta del contorno riguroso del diseño.Estas innovaciones abrieron camino a otros artistas, dando inicio a un período áureo de la azulejería portuguesa - el aclamado Ciclo de los Maestros.El siglo XVIII asistió a un aumento sin precedentes de la producción de azulejos, lo que se debió a grandes pedidos llegados de emigrantes y residentes en Brasil. En un verdadero prolongamiento del ciclo de los Maestros, hay que destacar, por la calidad de sus obras, algunos pintores como Nicolau de Freitas, Teotónio dos Santos o Valentim de Almeida.Las fachadas en azulejo de los siglos XIX y XXLa segunda mitad del siglo XIX destacó el azulejo de patrón, de menor costo, que va a cubrir miles de fachadas, y es producido en fábricas de Lisboa - Viúva Lamego, Sacavém, Constância, Roseira - y de Porto y Gaia - Massarelos, Devesas.Utilizando técnicas semi-industriales o industriales, permitiendo una mayor rapidez y rigor de producción, las fachadas con azulejo de patrón y bordes delimitando puertas y ventanas, son elementos fundamentales, a través del color y variaciones de luz, y de la identidad urbana en Portugal.En particular, porque la producción estaba concentrada en Porto y Lisboa, se definieron dos tendencias estéticas: en el norte, el típico recurso a relieves pronunciados, destacando el volumen y el contraste de luz y sombra; en el sur se mantuvieron los patrones lisos de memoria antigua, para una casi ostensiva aplicación exterior en fachadas.Durante el siglo XX en Porto, el pintor Júlio Resende construye desde 1958, en articulación con modernos proyectos de arquitectura, una importante actividad de ceramista, lanzando composiciones figurativas en azulejo y placas cerámicas, culminando en su grandioso panel Ribeira Negra de 1985.En este período histórico, hay que acentuar la obra de los artistas Rafael Bordalo Pinheiro, con producciones diversificadas, y Jorge Barradas, impulsor de la renovación en el dominio de la cerámica y del azulejo. A mediados del siglo, Maria Keil realizó un vasto trabajo para las estaciones iniciales del metro de Lisboa, pero todavía deben también destacarse las obras de Júlio Resende, Júlio Pomar, Sá Nogueira, Carlos Botelho, João Abel Manta y Eduardo Nery, entre otros.Con el intuito de preservar y estudiar la azulejaría portuguesa fue creado el Museo Nacional del Azulejo, en Lisboa.

noimgs

tags: #porque #los #azulejos #se #llaman #asi