Seguridad en la piscina infantil: vigilando en el bordillo y el agua

Llegan las vacaciones de verano y el calor nos anima y nos empuja a las piscinas. En este verano, muchos niños pequeños van a estrenar bañador. Van a disfrutar de su primera experiencia con el agua de la piscina. Como muchas otras experiencias, el miedo suele acompañar a los niños en estos momentos. Pero el miedo no es algo que nace con el niño. El miedo se adquiere, se aprende, en muchos casos, con los propios padres del niño.

Pronto veremos a padres y madres corriendo detrás de hijo pequeño por el bordillo de la piscina e inventando todo tipo de artimañas para mantenerlos vigilados. Pensando en ello, la empresa Factoría Espía acaba de poner en el mercado una alarma portátil compuesta por una pulsera que se coloca al niño para que emita una señal si éste se sumerge en el agua y por un aparato receptor que puede situarse en el interior de la vivienda para que también avise de la caída. El sistema es simple. La pulsera, que tiene un sensor con forma de tortuga y es resistente a golpes y a todos los juegos infantiles, es colocada en la muñera del niño, que al sumergirse en el agua transmite una señal de radio a la estación central que, a su vez, activa la alarma en el interior de la vivienda hasta a una distancia de 30 metros.

acuáticos. adversos. craneoencefálicos y lesiones medulares. demasiado cerca del bordillo en las piscinas. tendencia descendente de los años anteriores. de ellas por lesión medular. prevenir accidentes. familiarizados con las particularidades de las aguas locales. las normas de seguridad.

Riesgos y vigilancia constante alrededor del agua

cinco minutos. piscina hinchable. cuente con socorrista. empujar a la gente. practicar un deporte acuático. En la playa, respete las banderas. respete siempre las indicaciones de los socorristas. orilla. no existe ningún obstáculo. tipo de emergencias. al COVID-19 es tan alto como el de cualquier otro exterior. la distancia interpersonal.

Algunas de las recomendaciones clave incluyen que los juguetes acuáticos estrella del verano pueden resultar peligrosos porque suponen un factor de riesgo alto de ahogamientos. Según el Informe Nacional de Ahogamientos actualizado a 30 de junio de 2019, un total de 18 niños y adolescentes de entre 0 y 17 años han fallecido por esta causa en playas, piscinas, ríos y otras instalaciones. Los niños menores de cinco años son los más susceptibles a sufrir una muerte por ahogamiento en piscinas o playas sobre todo porque no ha habido una adecuada vigilancia.

Elección de ayudas y objetos para aprender a nadar con seguridad

Uno de los factores de riesgo que pueden contribuir a los ahogamientos es el uso de juguetes acuáticos como flotadores gigantes, barcos o hinchables acuáticos. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte de la importancia de tener en cuenta que estos juguetes no son elementos de seguridad y, por tanto, no están fabricados para asegurar la estabilidad y flotabilidad en el agua. Por otro lado, es importante también prestar atención al material del que están fabricados estos juguetes pues algunos de ellos sobre elaborados con materiales peligrosos. Por ejemplo, pueden contener cantidades excesivas de ftalatos, que pueden suponer riesgos si se chupan.

La OCU también advierte acerca del uso de estos útiles para el agua. Los manguitos, burbujas, chalecos o cinturones sirven de ayuda para que el niño aprenda a nadar, pues ayudan a mantener la flotación, pero no salvan vidas, por lo que es imprescindible que esté vigilado. Además, es importante que estén bien colocados y sean adecuados a la edad y talla del pequeño, como sucede con los chalecos o burbujas. En el caso de los manguitos, deberán ir colocados lo más cerca posible del hombro para evitar que se salgan. De todos ellos, los considerados más seguros son los chalecos, sobre todo cuando no se sabe nadar, pues son los que más protección aportan al ofrecer una mayor sujeción y flotabilidad, además dejan los brazos libres. Los flotadores circulares pueden utilizarlos aquellos niños que ya tienen algo de práctica en el agua.

En caso de un accidente en el agua, se debe llamar a los servicios de emergencia, al 112. Uno de los mayores atractivos del verano son las piscinas y las playas. Son ideales para darse un chapuzón y refrescarse mientras pasamos un día en familia o con amigos. Hay que subrayar la importancia de estar constantemente pendiente de los niños, aún habiendo socorrista. Los índices de ahogamiento más elevados corresponden a menores de entre uno y cuatro años, seguidos de los niños entre cinco y nueve años. Aunque las playas parezcan el entorno más peligroso para que ocurran este tipo de accidentes, las piscinas particulares son las que más casos de ahogamientos infantiles registran, ya que no cuentan con socorrista o vigilante durante las horas de baño, al contrario que las piscinas municipales o comunitarias.

Por esa razón, se recomienda que cuando un niño no contesta o no aparece, el primer lugar donde se debe buscar sea en la piscina. Cuando un menor se ahoga, no produce ruidos ni gritos, realiza movimientos con los brazos intentando salir del agua. Para evitar estos sucesos, hay varias medidas que podemos tomar para que todos disfrutemos tranquilamente del baño.

Un padre enseñando a su hija a nadar en la piscina. -Vigilar constantemente a los niños. - La regla 10/20. - Instalar vallas de seguridad. Esto evitará el acceso de los niños cuando no haya ningún adulto que pueda vigilarles. - Flotadores y manguitos. Una buena manera de asegurarse de que el menor no se va a hundir, sobre todo, si todavía no nada adecuadamente, es ponerle manguitos o flotadores. - Juguetes en las piscinas. - Desagües y depuradoras. - La digestión. No hay que bañarse justo después de haber comido. Si no realizamos la digestión adecuadamente podríamos sufrir un corte de digestión en el agua. - Dispositivos de rescate. - Enseñar a nadar. Si los niños han aprendido a nadar adecuadamente ganarán confianza en el agua y se desenvolverán mejor en la piscina.

El ahogamiento es la segunda causa de fallecimiento accidental en menores, y se calcula que cada año mueren ahogados unos 30 niños en España. Un adulto debe ser el responsable de vigilar al niño cuando esté en la piscina o en el bordillo. Que el niño los lleve puestos puede dar una falta sensación de seguridad, pero cualquiera de ellos puede fallar. Por eso, dado que hay elementos que pueden fallar, e incluso aunque sepa nadar, puede ocurrir cualquier imprevisto: que se canse de nadar, que otro niño se le tire encima, etc. Y como decíamos antes, no solo cuando están dentro del agua, que también, sino de igual modo cuando están jugando en el bordillo o se acercan al mismo. La única medida de prevención eficaz para evitar ahogamientos es no quitarles los ojos de encima. La AAP recomienda que la mayoría de los niños aprendan a nadar a partir de su primer año, para prevenir ahogamientos. No podemos relajarnos porque haya aprendido a flotar y a aguantar la respiración. Tienen que tener práctica para poder llegar al borde. Además de la vigilancia, la cercanía también es importante. "La distancia a la que debemos estar de un niño/a cuando esté en el agua es tan solo de un brazo", señala la Dra. "Los niños necesitan sólo dos minutos para ahogarse, incluso menos. Cualquier pequeña distracción puede ser fatal cuando hay una piscina cerca. En verano pasamos jornadas enteras a remojo y sin, duda, los más pequeños de casa son los que más disfrutan jugando en el agua. Pero para evitar accidentes, como caídas o incluso ahogamientos, debemos extremar las medidas de precaución. Cada año se repiten las noticias sobre niños que se ahogan en piscinas. En la mayoría de los casos, una mayor atención por parte de los adultos habría evitado este fatal desenlace. Un descuido de pocos segundo puede ser determinante.

Por todo ello, la primera regla que debemos tener en cuenta es la de no perder de vista ni un momento a los menores que estén a nuestro cargo mientras disfrutamos de jornadas de baño. Aunque el pequeño se encuentre dentro del agua con manguitos, flotadores o colchonetas, tampoco debemos confiarnos. Pueden caerse de ellos o volcarse fácilmente.Si está jugando fuera, en los alrededores de la piscina, la misma precaución. No correr por el borde. No jugar a lanzarse desde el bordillo o a empujar a otras personas. Esto puede hacer que se golpeen, caigan en el agua en una mala posición o que se abalancen sobre otra persona que se esté bañando. Cuidado con los juegos que consisten en aguantar la respiración bajo el agua. Prestar mucha atención también cuando los niños se bañan en piscinas de muy poca profundidad. El hecho de que ya sepan nadar no debe hacer que nos confiemos y dejemos a los pequeños en el agua sin vigilancia porque no por ello están exentos de peligro. Pero si no saben nadar, debemos intentar que aprendan lo antes posibles. Los juguetes que utilicemos en el agua, como colchonetas u otros hinchables, así como los flotadores y manguitos, deben estar avalados por los controles de seguridad de la Unión Europea para evitar que sean defectuosos y supongan un riesgo para los niños. Toda la precaución es poca.

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