Memes para fachas: humor, propaganda y crisis de la memoria en la era digital

Son apenas seis segundos de publicidad televisiva, pero han sido capaces de tambalear el mundo y hasta los cimientos de la sociedad... para unos pocos. “Cuando le digas a tu abuelo que eso no es un termómetro, díselo con Nocilla”, nos dice una voz en off femenina mientras observamos, atónitos, a un hombre de avanzada edad llevándose insistentemente a la frente el exitoso juguete sexual ante la expresión incrédula de su nieta. La campaña en sí consta de tres vídeos y un mismo lema: “díselo con Nocilla”. Pero ni la adolescente que miente a su madre diciéndole que va a dormir “a casa de una amiga”, ni el compañero de piso que hace fiestas en el piso de estudiantes a las que invita “solo a unos pocos” han tenido tanto éxito.

Con el grupo ultracatólico Abogados Cristianos a la cabeza, las críticas conservadoras no se han hecho esperar desde la tarde del martes: “¿Hasta donde va a llegar la sexualización de los niños? ¡BASTA YA!”, exclamaban desde el bufete de Polonia Castellanos. “Hay una agenda contra la infancia”, clamaba al cielo otro usuario; “hay un plan para corromper y degenerar a la sociedad”, estallaba otro perfil de un “nacionalista católico” de Barcelona. Otro hombre, incluso, se arrancaba a liderar un intento de boicot contra Idilia Foods lanzando un bote de la marca a la basura. Un poco más allá han ido en Toro TV, donde el tratamiento de la información por parte de Alba Vila comenzaba con un “barra libre de basura woke en sus mesas y en sus televisiones”, hablaba de “obsesión por la sexualización de los menores” y se llega incluso a afirmar que “son muchos los que han entendido este anuncio como la promoción de los vibradores entre los más pequeños”.

Rápidamente, un gran número de tuiteros comenzó a darse cuenta de las reacciones que el anuncio estaba provocando entre los más conservadores. “Fachas ofendidos por un anuncio de Nocilla. “Han pasado de pedir un golpe de estado a boicotear a Nocilla”, añadía en una publicación posterior. Lo cierto es que este tipo de publicidad ni siquiera es nueva. Hace más de una década, los ingleses ya jugaban con la inocencia de las personas mayores ante las nuevas tecnologías con una adorable señora que confundía el vibrador de su hija con un teléfono. Mientras tanto, ya hay quienes, como la publicación satírica El Mundo Today, pronostican una victoria de la Nocilla entre los votantes de la izquierda de cara a las próximas elecciones generales.

memes de Nocilla y debate político (infografía conceptual)

Eso sí, que tengan cuidado los publicistas de Nocilla. El panorama político español permanecía en vilo desde hace cinco días, desde el momento en el que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció que se tomaba cinco días de reflexión para debatir qué decisión tomaba sobre su futuro como líder del Ejecutivo. Finalmente, Sánchez ha anunciado este lunes que seguirá al frente del Gobierno. El discurso ha empezado dando a entender que su presidencia iba a finalizar, pero en un giro de guion que ha dejado descolocada a la derecha española, ha explicado que se queda. "He decidido seguir, seguir con más fuerza si cabe al frente de la Presidencia. Esta decisión no supone un punto y seguido, es un punto y aparte, se lo garantizo", ha indicado.

“Por eso asumo ante ustedes mi compromiso de trabajar sin descanso, con firmeza y con serenidad por la regeneración pendiente de nuestra democracia”, ha añadido a continuación. "Debemos decidir qué tipo de sociedad queremos ser y creo que nuestro país necesita hacer esta reflexión colectiva. De hecho, durante estos cinco días ya hemos comenzado a hacerla. Esta semana, en 'problemas inexistentes que quitan el sueño a los fachas': un Satisfyer sale en un anuncio de Nocilla. Como hay pocos problemas en el mundo, una serie de carcas y ultraderechistas han clamado en las redes por el último vídeo publicitario de la marca. Qué gusto tener tanto tiempo para poder dedicarse a la primera chorrada que se te ocurre..."

“Ser un facha en estos tiempos está muy complicado y al final están tan confusos que se avergüenzan a ellos mismos. Algunos están hablando de un plan para corromper a la sociedad y Abogados Cristianos también se ha metido en el tema. En fin, es todo tan ridículo que no tiene un pase y tampoco hace falta analizar mucho más.”

Ante una polémica tan absurda como esta solo hay una respuesta posible y es la que han dado los tuiteros en las redes: una oleada de memes tronchándose a gusto. Estos son algunos ejemplos. Cada día es más complicado ser un facha. Les dan miedo las Barbies, los pechos de mujer, les aterra trabajar y ahora también ven el diablo en los Satisfyer y a la Nocilla.

Obras precarias y viscerales que revelan tanto la lógica de la propaganda como una inesperada ternura kitsch. Eduardo Galeano escribió en El libro de los abrazos una frase demoledora: “El arte, o es arte, o es basura”. Sin término medio. Esta cita abre el proyecto editorial también demoledor, pero en este caso por su ambigüedad, titulado Arte Facha, de Anónimo García. Todo ello, mezclado con una voluntad provocadora y cáustica, marca de la casa.

En las páginas de este libro se reúnen un astronauta que coloca una bandera franquista en la luna aludiendo a la instrumentalización de la memoria histórica por parte de la izquierda, loas de todo tipo a la Legión y a Franco -salvadores de la humanidad, poco menos-, un chupa-chups con el envoltorio decorado con el yugo y las flechas de la Falange, un gnomo de jardín con el brazo en alto y la bandera de Borgoña; o Julio Iglesias y su ya famoso “y lo sabes” apoyando a España y a los patriotas españoles. También están presentes las figuras clave del PP y Vox: Ayuso, Rajoy, Abascal y Fraga. Por la izquierda, Pablo Iglesias y Pedro Sánchez son los villanos de la historia.

Un meme resume todo: la enseña nacional hecha con jamón serrano donde el amarillo de la bandera es una franja de grasa blanca. Arte Facha es un compendio de memes realizados de forma amateur por españoles de bien. Si tradicionalmente era la ultraizquierda la que de una forma más activa movía sus bases con pintadas en la calle, manifestaciones y agit prop de todo tipo, las redes sociales y su popularización permitieron que la ultraderecha también comenzase a hacerse notar a partir de la polarización creciente que se da a finales de los dos mil, coincidiendo con la reapertura de la Guerra Civil por parte del gobierno de Zapatero -con la Ley de Memoria Histórica-, y las redes sociales como espacio de expresión y correa de polarización.

“Es cierto que durante mucho tiempo ha sido muy difícil reivindicarse franquista, pero a través de las redes sociales hubo un resurgimiento de gente que hasta ahora estaba agazapada: es muy interesante”, afirma el autor del libro, al tiempo que se refiere a uno de los primeros memes de la publicación: “Creo que es en la quinta página, en él se puede leer ‘yo también exijo “libertad de expresión”. Me parece magnífico, para empezar, porque “libertad de expresión” aparece entre comillas. Eso cuestiona totalmente el significado de la frase. Pero, además, junto a esta hay un escudo de Franco, que está relacionado con la censura”.

La contradicción, el absurdo y una visceralidad esperpéntica se disparan en todas direcciones al analizar las imágenes desde el punto de vista semiótico. Como en toda comunicación pasional, la propaganda política facha tiene algo infantil que apela al instinto primario de reacción. Y entre los muchos calificativos que pueden despertar en el espectador su iconografía, más allá de la ideología que representan, también se encuentra el de la condescendencia. La inocencia de estas imágenes y la manera precaria en que están confeccionadas, usando recursos emocionales de flores, corazones y cielos estrellados -como un Hallmark del Valle de los Caídos o un Mr. Wonderful de Paracuellos- despiertan estupor, sorpresa hilarante y lástima. Una emotividad situacionista.

Una trayectoria implacable. Anónimo García, alias Ano, es un creador que los últimos años se vio envuelto en un caso de cancelación social debido a un proceso judicial patético, cuando hizo una página web que evidenciaba el amarillismo con el que los medios de comunicación cubrían el caso de La Manada de Sanfermines. Al final tuvo que llegar hasta el Tribunal Constitucional, que este año puso las cosas en su sitio dictando a su favor. Para entonces, Anónimo García ya había perdido su puesto de trabajo en una ONG -Greenpeace-, que en lugar de defender libertades fundamentales -la de creación y expresión- prefirió despedirle sin esperar a la resolución judicial de su caso. Muy pocos le defendieron públicamente aunque hubo excepciones, como Juan Soto Ivars con su libro Nadie se va a reír (2022).

Arte Facha era un proyecto que se vio interrumpido por toda aquella vorágine y que comienza en 2015, en la época en la que Anónimo García y los ultrarracionalistas del colectivo Homo Velamine, del que formaba parte junto a Omar Oeste y otros miembros. Aquel año llevaron a cabo la acción Hipsters con Rajoy, un performance en el que acudieron a la celebración de la victoria del PP en Génova vestidos como hipsters -aquella moda que iba de alternativa, pero tenía mucho de clasista- con pancartas en apoyo al victorioso candidato popular. La infiltración fue un éxito y varias televisiones les entrevistaron, dando por hecho la veracidad de su posicionamiento.

No fue el único troleo a un partido político de Homo Velamine. En otras acciones se hicieron pasar por manifestaciones independentistas catalanes llevando una bandera de España y en mítines de Podemos aparecieron vestidos de curas denominándose “cleroflautas”. También VOX tuvo de los suyo, con las “Abasfans”, que representaban al VOX “cuqui”, y en la manifestación del 8M de 2019 sus miembros masculinos se presentaron vestidos de mujer para reivindicar “un día de la mujer diferente”, mucho antes de que el feminismo oficialista basculara hacia el dominio trans. En 2018, Homo Velamine desplegó sobre una fachada esa misma manifestación una bandera rojigualda inmensa en la que se leía “Viva España feminista”, junto al símbolo tradicional del feminismo. Esto me embarcó en una aventura grotesca de ‘¡guau! ¿esto qué es?’. Lo interesante era la contraposición entre la literalidad de sus mensajes y la forma en que se presentaban. Esa tensión me atrapó. A partir de ahí hicimos un fanzine y más tarde desarrollé un estudio más amplio, que publiqué en 2019, donde ya lo relacionaba con los situacionistas y otros referentes”.

En esta propuesta y otras de Homo Velamine como colectivo y Anónimo García como artista es fundamental el concepto de detournement, una de las estrategias clave de la Internacional Situacionista: consistía en apropiarse de materiales culturales existentes -cómics, anuncios, películas o carteles- para desviar su sentido y convertirlos en mensajes críticos contra la sociedad de consumo y el espectáculo. En lugar de ocultar la fuente original, se evidenciaba la contradicción entre el uso previsto y el nuevo significado, logrando así un efecto de choque que desestabilizaba lo familiar. Definido por Guy Debord y Gil J. Wolman en 1956 como un “juego de reapropiación”, el détournement anticipaba tácticas que hoy son comunes, como el meme.

detournement meme arte facha explicacion

¿El meme es arte? Para Anónimo García, en realidad son post-arte, siguiendo la lógica de otros de los grandes pensadores del Siglo XX, Walter Benjamin. Los memes cumplirían una condición que las obras de arte no pueden alcanzar y es el de la democratización de la práctica creativa. En lugar de ser creados por unos genios tocados por la divinidad para una audiencia pasiva, en este caso “es el pueblo el que lo genera, el pueblo es el que lo consume y lo altera", afirma García.

Formalmente, el meme nos recuerda a la vieja técnica dadaísta del collage, que en su día supuso una revuelta contra las reglas del arte. Abrió una peligrosa puerta: al desligar la técnica del hecho artístico hizo posible que cualquiera pudiera ser artista. Si hoy el collage dadaísta es tratado como arte, ¿se considerará también arte el meme dentro de cien años?

Analizar y desarrollar estas teorías con una batería de memes patrióticos, sin embargo, es bastante más arriesgado que hacerlo con publicaciones de Bob esponja. “Nos intentaron cancelar en un festival de autoedición en Barcelona porque según ellos éramos fachas. Acabábamos de publicar esto, que se llamaba Arte Facha y nos reímos de los fachas, pero bueno, así están las cosas”, afirma Ano, apenado por la falta de autocrítica y humor de las guerras culturales.

“Para mí la clasificación derecha-izquierda carece de sentido. Me gusta mucho más otra, que sería como transversal: autoritario-antiautoritario. Yo en general me alineo con las posturas de izquierda, pero por encima de eso me alineo con un espíritu libertario y antiautoritario. Cuando una persona defiende lo mismo que yo, pero está todo el rato con su superioridad moral y con un autoritarismo en las formas imponiendo términos y marcos conceptuales, yo ya estoy fuera de ese juego”.

Lo que está bien y lo que está mal. “Arte es lo que satisface las pulsiones ideológicas”, continúa Ano, vinculando creación con pensamiento político y aludiendo a los cuatro ejes temáticos que en los últimos tiempos han sido sobrerrepresentados en las instituciones culturales, museos y bienales: feminismo, teorías queer, decolonialismo y cambio climático o antropoceno. Igual que los memes fachas recopilados tienen una base ideológica, las exposiciones anguladas desde esos cuatro temas no dejan pasar la oportunidad de recordarnos lo que está bien y lo que está mal, de la misma forma que hacía el moralista arte arte religioso de obediencia debida. “La degradación del arte hacia la propaganda se da porque el Estado es el que tira del carro de lo que interesa no por la censura, sino por la subvención”, explica el autor.

Así dicho, viviríamos una de las épocas doradas del arte de propaganda. Paradójicamente, el arte facha expuesto en esta publicación sería a la vez una forma de posicionamiento propagandístico, pero también una manera de creación subversiva. “La izquierda siempre cree que está en el underground, pero ya no. Ahora tiene colonizadas las instituciones culturales con mensajes que también reivindican las grandes empresas y la publicidad, mientras se creen revolucionarios”, señala Ano.

Al mismo tiempo que todo esto sucede, al pasar las páginas de Arte Facha es inevitable sonreír. Los memes recopilados hacen gracia porque poseen una carga disruptiva. Muchos de ellos vehiculan discursos de odio, al igual que los generados en el polo ideológico opuesto. Pero también son mensajes de un sector que, por más que se intente magnificar como un peligro inminente para intentar reforzar electoralmente las bases de la izquierda, no deja de ser un reducto marginal que, cuando se termina el libro, generan más lástima que miedo.

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