La mirada crítica sobre el deseo, la belleza y el machismo en la sociedad actual

ME GUSTAN LOS GUAPOS, como a todas, pensaba yo. Pero, vamos a ver… Quieres decir que no te importa tanto la belleza como el atractivo, ¿no? Pregunté yo, muy preocupada. Para gustos, los colores. Cada uno es como es. Yo me hice la comprensiva, pero era mentira DEL TODO.

Pero, entonces, si por ejemplo, se te acercan un guapo y un feo y te piden mambo, ¿tú eliges al feo? Yo quiero informarme bien de las cosas, que luego me lío. Hombre, y tanto, me responde la mujer. Pero, ¿CÓMO QUE DEPENDE? Y que conste que yo entiendo perfectamente que nos enamoramos de la persona, que hay hombres que no te atraen por lo físico y te flipa su intelecto, que hay personalidades magnéticas. Lo que yo quiero saber, QUE NO ME ESTAIS ENTENDIENDO, es si para un restregón, un morreo, un polvo, un meneíto, un chachachá, una empotrada en toda regla, preferís un feo a un guapo.

Me observan, como si yo fuera de otro planeta. Fue uno de esos momentos en la vida en los que te planteas hacerte la longuis, pasar desapercibida y mentir como una perra para que no te echen de la manada. Podía haber disimulado excusándome “Hombre, claro chicas, era broma, a mí también me van los callos. A QUIÉN NO. ¿A qué tía ordinaria le iban a molar los tíos guapos, altos, fuertes, con ojos bonitos, culo perfecto, pelo abundante, carnes prietas, sonrisa profidén y, ya que estamos, con pene extraordinario? Sí, chavalas, sí. Lo grito al viento, sin vergüenza alguna. Sin complejos.

Me embobo mirando a los tíos buenos por la calle, me gustaría tocarles el culete a todos y ni os cuento, morreármelos. Me gustan los jóvenes, no por jóvenes, sino por buenorros. Si no son jóvenes y están estupendos, también me valen. Si son unos empotradores, mejor. Te voy a dedicar post, Jason. Y bueno, chiquis, que después de ver estas imágenes no puedo ya ni pensar, pero sí reafirmarme del todo. No soy nada indie en lo que a gustos se refiere, qué le vamos a hacer.

Aunque, afortunadamente, en la actualidad hay mucha más igualdad entre mujeres y hombres que hace décadas, la realidad es que el machismo continúa arraigado en buena parte de la sociedad. Pese a los indudables avances, a día de hoy las mujeres todavía se ven obligadas a enfrentarse de manera habitual a situaciones en las que el hecho de ser mujer las sitúa de manera injustificada en un segundo plano, a la sombra del hombre. En profesiones tradicionalmente masculinizadas como la construcción, las conversaciones o gestos en los que el machismo aflora son aún más comunes.

Un buen ejemplo de esa lacra a eliminar es la situación citada en el podcast Sector Oficios por Priscila, una albañila brasileña que trabaja en Asturias. “A mí lo que me pasó una vez es que fui a una obra, recomendada incluso por una persona que me conocía, y el señor me abrió la puerta de su casa, entré, me saludó y se quedó con la puerta abierta. Al no entender qué ocurría, le pregunté '¿pasa algo?' y me dijo '¿dónde está el hombre de la obra?'. Yo le dije 'el hombre aquí soy yo también. Soy el hombre y la mujer de la obra'”, ha contado Priscila.

“No me llamó ni para decirme que no me iba a dar la obra” Al señor(o) no le gustó demasiado la respuesta de la albañila y no volvió a ponerse en contacto con ella. "No me llamó ni para decirme que no me iba a dar la obra. Le entregué el presupuesto y nunca más supe de él", ha asegurado Priscila. Para tratar de reducir a la mínima expresión esa clase de situaciones machistas, la trabajadora ha afirmado que "creo que hace falta tener más mujeres en el sector de la construcción para que, cuando entre una mujer en una reforma, no crean que no somos capaces de realizar el trabajo. Si hay más mujeres, estará más normalizado".

En este contexto, se discute qué implica el equilibrio entre deseo y roles de género, y cómo las percepciones sobre la apariencia pueden influir en las oportunidades laborales y en las interacciones sociales. El testimonio de Priscila ilustra una lucha cotidiana por la profesionalidad, el reconocimiento y la igualdad en entornos tradicionalmente masculinizados, donde todavía persisten estereotipos que subestiman a las mujeres por su apariencia o su presencia en ciertos roles.

distribución de roles en obra y sociedad (informe visual)

tags: #humor #mujer #escayolado #hombre #inutil