Recorrido entre fuentes y paisajes: toros, lagos y tesoros hidrológicos

En Toro, iniciamos la rodadura en dirección noreste. Al poco de salir nos encontramos con una vocinglera y extraña caza de liebres: un nutrido grupo de cazadores armados de silbatos despertaban a las liebres encamadas en un majuelo. Parecía más una caza de brujas.

Al fondo divisamos Tiedra, con su castillo a modo de avanzadilla sobre Tierra de Campos, y tras una larga recta nos presentamos ante la fuente de Vallongar, ya cerca de Villavendimio. Está realizada en piedra caliza y el agua fluye abundante. Una zona empedrada y enyerbada se extiende entre el arca -para abastecimiento humano- y el pilón.

Volvemos en dirección contraria para luego girar hacia el oeste hasta llegar a la laguna del Tejar. No vemos la fuente ni el abrevadero ¿destruidos o tapados por la maleza? pero sí dos amplias lagunas acompañadas de álamos. Un poco más al norte está el manantial del camino de Villardondiego, o de Carracastro, al que llegamos por la carretera.

Paradas y hallazgos en la ruta

En Tagarabuena hacemos una pequeña parada para contemplar la iglesia y la fuente -acabada en dos pináculos- de la plaza. Nos dirigimos hacia el desagüe de San Andrés o de Linarejos, que debió ser un hermoso lugar hasta hace no muchos años pero ahora por su cauce circulan aguas sucias. La fuente de Perinda es preciosa, la verdad, a pesar de que algunos la llaman de Agua Mala y, efectivamente, sus aguas aparecen turbias. Es mudéjar con un arco frontal de medio punto; pegado a ella, a la izquierda está el pilón. La fuente mira al camino, casi pegada a él.

La fuente del Cierre nos deslumbra. Está en la abrupta ladera de un cerro, entre pinos y almendros, mirando desde lo alto al valle, luminoso, del arroyo Adalia. Una pena verdadera: está seca. Es de ladrillo y posee una original estructura de doble arca. Una primera exterior, más elevada, que es la que se deja contemplar y otra interior, más amplia y baja, en la que se almacenaba el agua. El pilón se encuentra delante a la izquierda y está elevado, de piedra de una pieza.

Después de vadear el arroyo Adalia, nos dirigimos al valle del Obispo -que es una torrentera seca- para visitar la fuente del mismo nombre. No sabemos a qué obispo se refiere, pero la fuente no deja de ser muy asombrosa a pesar de que se encuentra sin una gota de agua. La vemos construida en buenos sillares de piedra caliza que le dan un cierto toque de nobleza que no tienen la mayoría de las fuentes, tan sencillas y naturales. El arca es amplia y el pilón pequeño. Parece que servía para reposo de caminantes.

Desde el valle del Obispo, una larga pista empedrada nos llevó por el Monte la Reina cruzando pinares y encinares, además de bordear alguna tierra de labor que asomaba al Este. En la carretera de Toro a Zamora, pegando al arcén derecho, vemos asfixiada por la maleza la fuente de los Señores. Con abundante agua pero bastante fea: una capa de cemento tapa la vieja estructura y el arca. No merece la pena quedarse aquí y nos vamos en busca de la siguiente.

Nos presentamos en la denominada en el mapa Granja Florencia, bien metida en el monte y hoy convertida en centro de rehabilitación de alcohólicos. Buen lugar para este objetivo, ciertamente. También se le conoce al lugar como el Chafaril, y preguntamos por la fuente del Chafaril. Y es que chafaril, como indica nuestro guía M. Otero, significa precisamente fuente en gallego portugués. Y allí la encontramos, en la zona norte, bajo las construcciones de la granja. El lugar no puede ser más fresco y agradable: una fuente-pozo realizada en ladrillo y cemento empedrado, cubierta de hiedra; un estanque manantial a unos quince metros, y, entre ambos, una alberca junto a la que crecen enormes fresnos y sauces.

No podemos acercarnos a las fuentes del Avemaría y del Toribio, pues están dentro del Monte de San Miguel de Grox, y una barrera en la carretera particular impide el acceso. En otro momento concertaremos una visita. Los autores de este blog somos Federico Sanz (textos, fotos) y Óscar Domínguez (mapas, documentación). Además, seguimos saliendo en bici todas las semanas.

Rutas cercanas a grandes lagos y miradores

Ve a la aventura en esta ruta circular de 14,3-km cerca de Lazo, Magallanes. Por lo general, se considera una ruta difícil, que se tarda una media de 4 h 32 min en recorrer. Esta ruta es popular para mochilear y el senderismo, sin embargo, podrás disfrutar de algo de paz durante los momentos más tranquilos del día.

Esta ruta con increíbles paisajes dentro del Parque Nacional Torres del Paine inicia apenas a unos metros del puente Weber y visita el Mirador del Lago Toro para luego recorrer un circuito de lagunas que se encuentran en sus cercanías entre las que se destacan la Laguna Lakal, Laguna Honda y Laguna de los Ciervos. Si realizas el circuito a contrarreloj, se comienza con una desafiante subida hacia el mirador desde donde podrás apreciar algunas de las mas espectaculares vistas de la Región de Magallanes, incluyendo el punto en que el río Paine se junta con el Lago del Toro.

Detalles de la experiencia en Toro

En Toro, iniciamos la rodadura en dirección noreste. Al poco de salir nos encontramos con una vocinglera y extraña caza de liebres: un nutrido grupo de cazadores armados de silbatos despertaban a las liebres encamadas en un majuelo. Parecía más una caza de brujas. Al fondo divisamos Tiedra, con su castillo a modo de avanzadilla sobre Tierra de Campos, y tras una larga recta nos presentamos ante la fuente de Vallongar, ya cerca de Villavendimio. Está realizada en piedra caliza y el agua fluye abundante. Una zona empedrada y enyerbada se extiende entre el arca -para abastecimiento humano- y el pilón. Volvemos en dirección contraria para luego girar hacia el oeste hasta llegar a la laguna del Tejar. No vemos la fuente ni el abrevadero ¿destruidos o tapados por la maleza? pero sí dos amplias lagunas acompañadas de álamos.

fuentes y paisajes de Toro y entorno

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