Capilla Laforja: testimonio de la liturgia tradicional en Barcelona

Muchos años antes del pontificado del Papa Benedicto XVI y del motu proprio Summorum Pontificum, llegué a Barcelona, procedente de la otra punta del país, una tarde de diario, buscando respuestas. He asistido a Misas muy solemnes, pero jamás podré olvidar mi primera Misa tradicional, sencilla y rezada, cuando el anciano Padre Mariné, campeón de la Liturgia tradicional, salió de la sacristía, revestido como se reviste un sacerdote romano, y ayudado por un acólito casi tan anciano como él, se inclinó profundamente y comenzó a recitar las preces al pie del altar.

La Capilla de Laforja es un milagro. Una pequeña iglesia privada del siglo XVIII, en la que jamás se ha celebrado el Novus Ordo, y en la que nunca se ha interrumpido la celebración de la Liturgia tradicional. Los de Laforja eran unos rebeldes con causa, con respeto y hasta con gracia. En el portalón un cartel advertía que allí no se admitía a quien no reconociera al Santo Padre. Que aquella capilla estaba dedicada a la Liturgia tradicional. Y allí gente muy devota. Acogedora. Y la mejor mezcla que te puedas imaginar, señoras de Barcelona de toda la vida con sus velos, familias jóvenes, turistas católicos franceses o chinos. En algunas celebraciones, devotos de Monseñor Lefebvre, en otras no. Conviviendo, alternándose.

Sin saber si te aparecía a celebrar el heroico Padre Muñoz, fundador del Oasis, o un presbítero del Instituto del Buen Pastor, o el televisivo Padre Apeles, un sacerdote por cierto con el que todos hemos sido bastante injustos. No diré que a los cardenales que se han sucedido en el arzobispado de Barcelona les haya entusiasmado Laforja. Pero la han tolerado. Hasta creo que con cierta simpatía. Por una sencilla razón, sabían, saben, que los curas que se alternan en Laforja son buenas personas, eclesiales, que viven su ministerio sacerdotal 24 horas. Que se arremangan donde haga falta. Sabían que, con ochenta años, el padre Mariné o el padre Muñoz se tiraban a la calle en sotana, en mitad de la noche, para dar una extremaunción. Sin importarles su integridad física. Que oficiaban el Novus Ordo también si los llamaban de cualquier parroquia, ya que no dejaban a nadie sin sacramentos.

Cuando al cardenal Jubany le calentaban la cabeza los miserables de turno para que arremetiera contra la capilla (en los tiempos de furia reformadora), hacía llamar a Mosén Mariné y ambos, con seny catalán, jugaban siempre al mismo juego. El cardenal salía al pasillo y reprendía al padre Mariné para que lo oyeran un par de curiales. Mariné se excusaba compungido. Y ambos sabían que por la tarde volvería a Laforja con su misal tridentino. Ahora han modificado el horario de Misas de la capilla y con gusto lo publico. Pero no me parece suficiente. Apunto una idea a ver si alguien recoge el guante. A España la vendría bien una peregrinación tradicional, que nos uniera a todos. Y en vez de ir a los santuarios a los que va todo el mundo (que también vamos), estaría bien ir una vez al año, a agradecerle a la Santísima Virgen de la Merced, en su capilla de Laforja, las innumerables mercedes que nos ha concedido.

La solería de la Capilla Real de la Catedral luce todo su esplendor tras la intervención de la escuela taller de Forja XXI, que ha escrito, además, un capítulo en la historia del primer templo de la ciudad a raíz de importantes descubrimientos hallados en el subsuelo. No en vano, uno de los objetivos planteados al inicio de estas obras era comprobar si existían vestigios de un ábside gótico. En este sentido, las catas realizadas han arrojado luz a esas investigaciones previas con varios descubrimientos: cimentaciones de una cabecera del templo previa al ábside gótico; restos del muro oriental de la antigua Mezquita (s. La escuela taller Catedral -gestionada por esta fundación- ha sido la encargada de realizar estas excavaciones así como los trabajos previos de extracción y limpieza de la solería del siglo XIII.

Esta escuela taller inició el pasado mes de septiembre la restauración encomendada por el Cabildo con el signado de losas (2.633), su valoración y su extracción manual, puesto que “se encontraban en un punto insostenible de conservación”, apuntó Jiménez. Posteriormente, tras la limpieza de cada una de ellas, también manual, se realizó una segunda criba según medidas y estado de conservación. Esta escuela taller da continuidad a las seis ediciones anteriores, que han formado a 191 alumnos en oficios como la forja, la encuadernación artesanal, la iluminación artística, la elaboración de bordados y la restauración de vidrieras.

Los cimientos de la histórica capilla de la calle Laforja de Barcelona han vibrado al vivir un momento histórico, pues era la primera vez que la Virgen ha abandonado su hornacina en las alturas para descender a ras de suelo y salir en procesión por las calles de Barcelona. La capilla data de finales del siglo XVIII, pero ni los más viejos del lugar recuerdan un momento similar. El P. Carlos Barba, responsable de la capilla, quería este año festejar el día de la Merced a lo grande y pensó que la mejor manera era procesionar con la Virgen por las calles aledañas con una banda de música espectacular. Tras la Santa Misa tradicional cantada, solemnemente celebrada, se han abierto de par en par las puertas del templo y la Virgen, en una preciosa anda de flores esmaltada, ha atravesado el pórtico de la capilla al compás del ritmo marcial de la banda.

En la edad media, merced era sinónimo de misericordia, pero misericordia ejercitada con los más pobres, necesitados y marginados de la sociedad de entonces, que eran los cautivos cristianos. La advocación de Santa María de la Merced quiere hacer presente en el misterio de la Iglesia la misericordia maternal de María para los que sufren cautiverio y se hallan en peligro de perder la fe; manifiesta un aspecto de la misericordia maternal de la Madre de Dios: el aspecto redentor. Ya en 1255 existía una Cofradía dedicada a la Virgen de la Merced y figuraba en la incipiente iglesia de los frailes mercedarios. En 1259 Pere Salat dejó un legado para que en la iglesia ardieran dos lámparas “una de día y otra de noche continuamente ante el altar de la Santa María allí constituido”’.

El convento gozaba de gran predicamento en la ciudad, al ser costumbre que los cautivos liberados recorrieran algunas calles barcelonesas en procesión, llevando como exvotos las cadenas del cautiverio, y visitando a la Virgen de la Merced; en la misma iglesia publicaban un cartel con el nombre y procedencia de los rescatados. La fama del convento de la Merced se acrecentó a mediados del siglo XIV, con la tradición del prodigio de la conversión del pan en sangre coagulada en el “homo conventual” la noche de un 8 de diciembre. El Rabal deis Códols está situado en el barrio marítimo, por lo que es muy natural que los primeros devotos de la Mare de Déu de la Mercé fueran gentes del mar, y que entre ellos tuviese gran predicamento la devoción a Santa María de Cervelló, de ahí que la imagen de la santa siempre sostuviera un barco en una de sus manos.

En esta transformación influyeron tanto los favores de la Santísima Virgen como las procesiones de los redimidos, la presencia en el templo del cuerpo incorrupto de Santa María de Cervelló, el “jus patronatus ” de los condes-reyes sobre nuestro convento, el carácter mercantil de la ciudad de Barcelona, y esa avalancha de liberados que en cada redención hacen homenaje al Mestre de la Merçé, y quedan un tiempo al cuidado del convento. La ciudad agradeció a la Mare de Deu de la Mercé su ayuda en las pestes de 1651 y en la sequía de 1680. El Consell de Cent fue magnánimo en la restauración de la sacristía en 1687, y en la colocación de los altares de San Pedro Nolasco y de San Pedro Pascual. El 13 de febrero de 1692 el papa Inocencio XII confirmó el culto que, desde tiempo inmemorial, se venía tributando a Santa María de Cervelló. Tras los festejos se decidió construir una capilla especial para la santa, donde guardar sus reliquias, en una urna de plata que a tal fin regalaron los Consellers en 1693. Se bendijo la capilla de la santa el 12 de agosto de 1708. En 1711 la Orden obtuvo el poder cantar misa propia en vez de la votiva de los sábados. En 1789 la Orden de la Merced recibió el privilegio de poder celebrar misa solemne a las 12 horas de la noche precedente al 24 de septiembre. Desde mediados del siglo XVIII el convento sostenía una escuela gratuita para niños pobres y el Padre Joan Oliva fundó con ellos la Escolanía de la Mercé, gracias al legado testamentario de Josep Gloria. En el primer tercio del siglo XX era su director Lluis Millet i Pagés, fundador de L’Orfeó Catalá. En 1861 la Diócesis de Barcelona obtuvo el oficio y misa propios de la Virgen de la Merced. El 27 de febrero de 1868 fue declarada Patrona de Barcelona y de su Obispado. El 21 de octubre de 1888 la imagen de la Mare de Déu de la Mercé es coronada en la catedral por el obispo de Barcelona, Jaume Catalá, cumpliendo la aprobación del papa León XIII de 31 de mayo. Los oficiantes y el pueblo cantaron “Els goigs de la Mare de Déu de la Mercé”, que escribió Mossén Jacint Verdaguer para dicha ocasión, con música del maestro Josep Rodoreda: “Estel de Barcelona/ reina de la Mercé/ al poblé que us corona/ doneu-li amor i fe".

El 24 de septiembre de 1918 Barcelona celebró con gran solemnidad el VII Centenario del Descenso de la Virgen y de la fundación de la Orden de la Merced. El obispo Reig i Casanova, en la Plaza de Catalunya, impuso el cetro a la Virgen. Al inicio de la Guerra Civil Española, las gestiones de la Sra. Teresa Coll Muñarch salvaron la imagen de la Merced. La imagen de la Virgen volvió a su lugar el 24 de septiembre de 1939. Previamente fue restaurada por Feliciano Veciana, de Barcelona, pues presentaba un pequeño desperfecto en la frente, y le faltaban un brazo y las dos manos, hallados en 1936 casualmente entre el enorme montón de escombros de la basílica tras el incendio. La Sra. El cuerpo de Sta. María de Cervelló lo guardó escondido en su casa el Sr. Entre 1940 y 1976 la Basílica de la Merced fue restaurada. Desde 1964 la sagrada imagen puede contemplarse sin los vestidos superpuestos que la cubrían. El baldaquino barroco de mármol del altar mayor pasó a la capilla de la Soledad y se restauró la fachada procedente de la antigua iglesia de Sant Miquel. Y Hasta aquí este pequeño recorrido por la historia de la Mare de Déu de la Mercé en Barcelona.

mapa de Capilla Laforja y entorno

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Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos: he ahí toda la ley. No debemos caer en un “espiritualismo” vacío que se encierre en lo devocional mientras descuida la caridad fraterna. La Palabra de Dios no fue dada para halagar los oídos, sino para convertir el corazón. Jesús resucitado anuncia la venida del Espíritu Santo después de Su regreso al Padre. Jesús resucitado se aparece a los apóstoles sin reproches, ofreciendo la paz y mostrando sus llagas como signo de su amor. La curación del leproso y del siervo del centurión son signos del Reino de Dios y cumplimiento de las profecías mesiánicas. El Adviento debe servirnos para despertar el hambre del Mesías. Supliquémosle con amor, con confianza de niños, con arrepentimiento sincero, que venga a nacer en nosotros por su gracia. Contemplamos la consagración de María desde niña. Antes de ser Madre, se entregó; antes de llevar a Dios en su seno, se dejó llevar por Él.

Último domingo de octubre: Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey. Su Reino no es de este mundo, pero debe hacerse presente aquí para transformarlo. Se cumplen 100 años de Quas primas. Hoy, Solemnidad de la Virgen del Pilar, hacemos memoria de nuestra Madre, que se mantuvo firme al pie de la Cruz y, sobre la Columna, vino a animar a un Santiago desalentado. Ante la trampa tendida en el templo, Jesús muestra su identidad: Dios hecho hombre. Rey, Sacerdote y Juez. La Asunción de la Bienaventurada Virgen María: elevada en cuerpo y alma al Cielo, promesa de resurrección y esperanza. El mayordomo infiel y la llamada de Cristo a usar con sagacidad los bienes caducos para el Reino. La solemnidad de Pentecostés nos invita a contemplar la corriente viva que brota del Padre, se desborda en el Hijo y, por el soplo del Espíritu, renueva la faz de la tierra. Imágenes de la Semana Santa en la Capilla de Laforja, 2025. Domingo de Ramos y Triduo Pascual. ¡Alégrate Jerusalén! En el ecuador de la Cuaresma, miramos hacia la Pascua que se hace presente en la Misa. La Transfiguración de Nuestro Señor nos recuerda que la verdadera transformación comienza en el alma. La Cuaresma: camino de conversión, penitencia y ayuno, siguiendo el ejemplo de Cristo en el desierto y las enseñanzas de la tradición católica. La Parábola del Sembrador y la llamada de Jesús a acoger la palabra de Dios con un corazón dispuesto. La Sagrada Familia de Jesús, María y José, y el silencio interior como camino hacia la santidad.

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