Después de visitar el Palacio de la Equitativa, vamos hoy a conocer otro edificio singular y muy interesante. Se trata del Banco de España ubicado en nuestra ciudad. Es una magnifica obra construida en 1891. Antiguo Palacio de Alcañices. Fachada principal del Palacio de los cinco gremios.
Fachada: un diseño monumental de finales del siglo XIX
El incremento de actividades determinó la necesidad de dotarle de mayor espacio. Las obras del nuevo edificio fueron llevadas a cabo por los arquitectos Eduardo Adaro y Severiano Sainz de la Lastra, proyecto con el que ganaron la medalla de oro de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1884. Inicio de las obras y vista actual. En 1927, se realizó la primera ampliación en la mitad posterior de la fachada a Alcalá, derribando las Casas-Palacio que pertenecían al conde de Santamarca. El proyecto se ejecutó siguiendo líneas del original en fachada, siendo de carácter completamente diferente en estilo en el interior. Dicha ampliación será diseñada por el arquitecto del Banco, José Yarnoz Larrosa. Otra ampliación, de menor valor arquitectónico, será realizada en el año 1969 por el hijo del anterior, el arquitecto José Yarnoz Orcoyen. Final: el cerramiento de la manzana se completó de 2003 a 2006, según proyecto, ganador del concurso convocado por el Banco en 1978, de Rafael Moneo, en la esquina de la calle de Alcalá con Marqués de Cubas donde se encontraba el Palacio de Lorite, la antigua sede de la Banca García-Calamarte. Para ello se tuvieron en cuenta los acuerdos firmados entre el Ayuntamiento de Madrid y el propio Banco de España, inaugurándose en 2006.
Elementos destacados de la fachada y de acceso
Escalera monumental de acceso. Biblioteca actual del Banco. La llamada escalera imperial fue realizada en mármol de Carrara por Adolfo Areizaga y decorada con unas vidrieras que se fabricaron en la casa Mayer de Múnich con figuras alegóricas de las artes, las ciencias o los continentes. Vidriera de la Fortuna. Patio de operaciones. Además, destaca por su singularidad la cámara acorazada. Se estima que el Banco guarda casi un centenar de toneladas de oro en forma de lingotes y monedas, protegidos por un complejo sistema de seguridad. Cámara acorazada del Banco.
Colección de arte y sala dedicada a Goya
El Banco de España es dueño de una importante colección de obras de arte, sobre todo de pintura, herencia de las dos instituciones que se fusionaron para dar origen a la actual Institución. A ello se unen las posteriores adquisiciones y encargos. Sala dedicada a Goya. Pero la joya de la corona es una pequeña sala dedicada a Goya, en la esquina de Los Madrazo y el paseo del Prado. Algo lógico si se tiene en cuenta que de sus paredes cuelgan nada menos que ocho cuadros del pintor aragonés dedicados a Carlos III, los condes de Floridablanca, Gausa, Altamira y Cabarrús; el marqués de Tolosa y personajes como Francisco Javier de Larrumbe y José de Toro y Zambrano. La mayor parte de estos cuadros los heredó el banco de España del de San Carlos.
Contexto histórico y evolución arquitectónica
La erección de una nueva sede que sustituyera a la antigua de la calle Atocha surge de las crecientes atribuciones otorgadas al Banco. La concesión del monopolio de emisión comportaba nuevas necesidades de representación y otras de carácter práctico: por ejemplo, la fabricación de billetes exigía espacios más seguros que minimizaran el riesgo de falsificación. Tras lanzar un concurso que quedó desierto, se encargó a los arquitectos del Banco de España -Severiano Sáinz de la Lastra y su auxiliar, un joven Eduardo de Adaro- un anteproyecto de edificio con entrada por el chaflán de Cibeles y dos fachadas semejantes en las calles de Alcalá y paseo del Prado, por donde pronto se fue ampliando mediante la adquisición de inmuebles y terrenos. Adaro se documentó visitando los principales establecimientos de crédito europeos y a su regreso trazó los primeros planos del edificio. En 1884, el proyecto obtuvo la medalla de primera clase por la sección de arquitectura en la Exposición Nacional de Bellas Artes.
Ampliaciones y modernización
La seguridad fue una preocupación primordial al concebir el nuevo edificio. Cajas de alquiler del Banco de España. Archivo Ruiz Vernacci, Instituto del Patrimonio Cultural de España. Además de proteger el acceso desde el exterior mediante rejas de hierro, en espacios especialmente sensibles como las cajas del sótano y semisótano se adoptaron medidas excepcionales. Gruesos muros, bóvedas sostenidas por pilares de granito, paredes recubiertas por planchas de hierro roblonado y una galería de ronda para el servicio de guardia uniformado y armado fueron algunos de esos elementos. Pero destacan especialmente entre ellos las puertas blindadas que daban acceso a las cajas de metálico, de confección de billetes, de alhajas y de alquiler, que fueron encargadas a la empresa Hobbs Hart and Co.
El edificio del Banco de España refleja la decidida apuesta por la modernidad de un arquitecto atento a los últimos progresos técnicos. Indicador de llamadas, c. 1910. Madera, latón, papel, cobre. Museo Nacional de Ciencia y Tecnología. La luz, la comunicación, la climatización, la higiene y la integridad del inmueble eran aspectos centrales para el arquitecto. Así, Adaro sumó al edificio los adelantos más recientes en los sistemas de calefacción, aparatos de transmisión neumática, cierres mecánicos, ascensores, teléfonos, termómetros, barómetros y, por supuesto, iluminación eléctrica, necesaria desde un primer momento para ejecutar las obras del nuevo edificio en el menor plazo de tiempo posible, contando con turnos de noche. Asimismo, se aplicó lo último en protección: al uso del hierro, material industrial moderno que aportaba gran seguridad, se añadió la instalación de pararrayos y bocas de incendio.

Conclusiones sobre un edificio emblemático
El Banco de España es uno de los edificios más representativos de Madrid, tanto por su ubicación como por su volumetría y su interés artístico. Sus fachadas son fruto de un eclecticismo basado en los modelos manieristas italianos y de la arquitectura parisina del siglo XVII. Interior y exteriormente posee una rica ornamentación, que se ha conservado hasta nuestra época, entre la que sobresalen las magníficas vidrieras realizadas por las firmas Mayer y Maumejean.