Frente a los bocetos iniciales desarrollados en los planos, el propio lugar, el enclave y el contexto han intervenido también como materiales propios de la edificación, han ayudado a construir y han aportado su propio punto de vista al proyecto. Una ubicación profundamente marcada por la cercanía, apenas a una manzana o un edificio, del Carabanchel más tradicional y castizo, un distrito con historia y características sociales propias.
Esta zona común se le ha concedido a la parcela gracias a una planificación lineal del bloque principal, dejando más de la mitad del terreno para su utilización como parque de vecinos, cobijado bajo fases que se vierten al aire desde la unidad principal, desde la simplicidad de un volumen recto e imperturbable a la complejidad de la dispersión de salientes, de forma singular e independiente, casi una extensión egoísta de algunas fases inconformistas del bloque, dando lugar al cumplimiento del programa para las residencias con dos y tres dormitorios.
Forma y orientación para responder al lugar
Los voladizos ocasionados responden a un desorden matemático que provoca, según los arquitectos, “máquinas de habitar”. A pesar de las pautas dibujadas sobre los planos, los lugares necesitan expresar su propio ser, surgir naturalmente, construirse a sí mismos. Y concretamente este lugar, alineado frente a la pausa verde, frente a la concatenación de espacios públicos que unen el antiguo Carabanchel con su bosque, a través del ensanche, por delante del solar sobre el que construimos.
Como respuesta las viviendas se comprimen sobre el borde, una única pieza lineal, en una búsqueda de la razón principal del lugar, unas vistas y una orientación óptima donde este y oeste comparten el sur, generando el límite de la actividad, sosegando el interior y definiendo el exterior. Atiende también esta situación a las condiciones cercanas, el entorno inmediato se beneficia de un elemento respetuoso con las edificaciones vecinas, a las que cede el sol, apartándose la construcción sobre un zócalo que mantiene sin embargo la alineación prefigurada en el plan. Este zócalo se convierte en elemento activo y activado.
Activado por la propia edificación, que barre con su sombra una zona dura y define en su recorrido la frontera de una superficie con vegetación. En paralelo surge el proyecto que responde a estas condiciones de lugar, las viviendas se proyectan por y para esta situación a partir de un núcleo invariable que tras una adición modulada completa las exigencias del programa. El estricto orden se desordena matemáticamente y se proyecta variable y cambiante. Así las viviendas se convierten en máquinas de habitar, y se proyectan como tales, las superficies ajustadas, minimizando las zonas de transición entre estancias, ricas en sus relaciones internas.
Estructura y sistema constructivo
Su construcción responde a esta necesidad de optimización industrial, así la estabilidad del cuerpo principal se construye en hormigón a partir de un único molde de alta precisión. Este núcleo fijo se construye de vistas y sol, sus dos piezas principales, estar y dormitorio, se pegan al límite sureste y suroeste, del que se protegen con un filtro vibrante, relegando al plano posterior una franja húmeda y de servicios. Tras este plano, y como nubes sobre el vacío, se produce la variación de este invariable al adicionar unas piezas que contienen el programa que forma las viviendas de dos y tres dormitorios.
El proyecto propone una sistematización de la vivienda social. El sistema constructivo empleado es por tanto una consecuencia natural de su organización, que optimiza los valores de la repetición, sin renunciar a la identidad de cada usuario. Su construcción responde a esta necesidad de optimización industrial, así la estabilidad del cuerpo principal se construye en hormigón a partir de un único molde de alta precisión. Mientras, las variaciones suceden gracias a los módulos ligeros en estructura metálica que constituyen los elementos de adición. Néstor Montenegro. Architect. Partner Toni Gelabert.
Componentes y modularidad
El edificio incorpora un sistema constructivo exportado de Suramérica. Un sistema que utiliza unas cajas prefabricadas de aluminio que son rellenadas de hormigón armado. Las piezas salientes tienen una estructura metálica, atirantada en la parte superior y electro soldada en la inferior; con un acabado metálico. La industrialización como herramienta de proyecto. 102 viviendas de protección pública en alquiler en Carabanchel. Industrialization as a design tool. La construcción responde a una buscada optimización industrial.
Detalles del programa y distribución
La estabilidad del cuerpo principal se consigue mediante hormigón a partir de un único molde de aluminio de alta precisión. La variación llega gracias a módulos ligeros en estructura metálica que constituyen los elementos de adición. El proceso se asemeja al de las industrias automovilísticas, de manera que cada trabajador se especializa en una parte del montaje y, tras varias puestas, la eficiencia se optimiza. Se puede desencofrar, encofrar, y hormigonar en el mismo día, y trabajar en el resto de la cadena de montaje. De esta manera se obtiene un ritmo de una vivienda por día. La ventaja de este sistema es la rapidez de la puesta en obra, que acelera los plazos de ejecución y anula la aparición de escombros en el proceso constructivo. Por contra, hay que tener en cuenta el encarecimiento material de la ejecución al emplear una cantidad de hormigón superior al habitual, así como la dificultad de acometer futuras reformas en la vivienda, ya que todo es estructura.
La propuesta se justifica debido a que, al tratarse de viviendas en régimen de alquiler, estas reformas no estarían permitidas. Frente a la concatenación de espacios públicos que une la antigua trama de Carabanchel con su bosque, a través del nuevo ensanche urbano, el edificio se comprime sobre los bordes sureste y suroeste de la parcela para permitir el máximo soleamiento tanto de las viviendas propias como de los bloques vecinos, configurando al norte un gran espacio común de relación sobre el que proyecta su sombra.

El proyecto propone la sistematización del proceso de construcción de la vivienda social y para ello presenta un núcleo invariable que se repite ciento dos veces -en cincuenta y dos viviendas de un dormitorio, treinta y cinco de dos y quince de tres- gracias al uso de encofrados integrales de aluminio. Mediante este sistema industrializado, los encofrados conforman la distribución del núcleo (vivienda de un dormitorio), incluyendo fachadas, muros medianeros, tabiques e incluso armarios. Estos muros contienen, una vez hormigonados, el aislamiento en los muros perimetrales y todas las instalaciones. Los dormitorios extra, que se añaden para obtener las viviendas más grandes, son unos módulos ligeros de estructura metálica que se anclan a la fachada de hormigón para colgar en voladizo sobre el patio.
El proceso se asemeja al de las industrias automovilísticas, de manera que cada trabajador se especializa en una parte del montaje y, tras varias puestas, la eficiencia se optimiza. Se puede desencofrar, encofrar, y hormigonar en el mismo día, y trabajar en el resto de la cadena de montaje. De esta manera se obtiene un ritmo de una vivienda por día. La ventaja de este sistema es la rapidez de la puesta en obra, que acelera los plazos de ejecución y anula la aparición de escombros en el proceso constructivo. Por contra, hay que tener en cuenta el encarecimiento material de la ejecución al emplear una cantidad de hormigón superior al habitual, así como la dificultad de acometer futuras reformas en la vivienda, ya que todo es estructura. La propuesta se justifica debido a que, al tratarse de viviendas en régimen de alquiler, estas reformas no estarían permitidas.
tags: #102 #viviendas #en #carabanchel #cimentacion